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Fusiones: Hypnotix y Ojos de Brujo |
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Texto y Fotos: Prensa Pirineos Sur.
NOCHE DE SEDUCCIÓN EN LANUZA CON LOS RITMOS ELECTRÓNICOS Y ORIENTALES DE HYPNOTIX Y LA MAGIA DE OJOS DE BRUJO.
3.500 personas asistieron al concierto denominado "Fusiones"
Sonidos electrónicos irrumpieron anoche en el Auditorio Natural de Lanuza y, como si de una sesión de hipnosis se tratara, los componentes del grupo checo Hypnotix fueron paulatinamente seduciendo al público. El tecno comenzó a entretejerse con melodías orientales para formar un sugestivo tapiz que ejerció una gran fascinación en los espectadores. La voz del bengalés Mohsin Mortaba, cuya presencia destacaba además en el escenario por la blancura de su túnica hindú, contribuyó a incrementar el magnetismo. Otra voz, la de MC Strictly Orange, un personaje famoso en la escena club de Praga, introdujo incursiones de rap que formaron un interesante contraste con las melodías bengalesas. En las partes instrumentales los sonidos étnicos -Milada Ditrichová a la percusión, Michal Ditrich al bajo, Petr Pokorný a la guitarra y Premek Urban a los teclados- se combinaron con ritmos rotos y otros recursos de la música dance de principio del milenio. Interpretaron temas de su último disco, Bagua, como Dhu Dhu Moru, Jungle Belles, Sabari o Watato Sitah.
 Y la hipnosis dio paso al embrujo. El segundo grupo del espectáculo de anoche, Ojos de Brujo, fue recibido con gritos entusiastas por las 3.500 personas que casi llenaron el Auditorio Natural. Músicos, cantantes y bailaoras se entregaron de igual modo y lograron así su objetivo: convertir al público en uno más de la banda. Partiendo del flamenco, y sin dejar del todo su influencia en ninguno de sus temas, pusieron rumbo a otros ritmos, esos que ellos mismos gustan de denominar hip hop flamenkillo. Tanguillo de María, Bulería del Ay, Tiempo de Solea, Ventilador R-80, Memorias Perdias y Na en la nevera fueron algunas de las canciones que interpretaron, coreadas la mayoría de ellas por los espectadores, que concocían las letras cual si fuesen sabedores de que iban a formar parte del grupo. El convivio se fue haciendo fiesta, y ésta se agrandó en los bises, dos. En el primero interpretaron Ley de Gravedad, Kien engaña no gana, Imagino y Cale Bari, un homenaje esta última al caló, mediante el que reivindicaron las lenguas y culturas minoritarias. Tuvieron que regresar de nuevo al escenario y terminaron su concierto con Pulioretano.
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