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Texto y dirección: Fernando Renjifo
Actores / co-creadores: Chicho Campillo, Alberto Núñez, David Picazo
Especio escénico y vestuario: La República
Iluminación: Miguel Muñoz, La República
Diseño Gráfico: Alberto Núñez, Rafael Megías
Fotografía: Diana Klein
Técnicos de iluminación: Miguel Muñoz, Jorge Sierra.
Réquiem
Mostrando una aparente cotidianidad casi trivial, estableciendo un juego deliberado entre el título y el contenido de la obra Réquiem pretende conducir al espectador a una reflexión sobre la condición humana.
Inspirada en parte en algunos escritos de Albert Camus, Réquiem parte de la constatación del fracaso y la imposibilidad de la razón para responderse sobre el sentido de la vida, pero, al mismo tiempo, muestra la inexplicable vitalidad irracional y ciega que nos acompaña. Un pesimismo racional se conjuga extrañamente con una alegre vitalidad.
El sinsentido, el sentimiento de incompletud, la dificultad, la fatiga y el esfuerzo, la ausencia, el recuerdo, el paso del tiempo, y la asombrosa capacidad de ser felices.
La vida cotidiana, trascendida por fugaces momentos de lucidez, de preocupación, de conciencia. Réquiem es una gran pregunta (profunda y amable) al espectador.
El texto
Tres actores de edades diferentes (madurez, juventud), tres líneas argumentales diferentes, simultáneas y superpuestas, como tres fragmentos, escogidos al azar, de tres vidas diferentes cualesquiera, escogidas al azar.
El texto, con carácter fragmentario y no lógico, se desvincula formalmente del texto dramático, para representar más bien el discurso interior, tomando la forma del pensamiento y las imágenes interiores; a veces recurrente y caótico, a veces extremadamente sintético.
En el espacio escénico la figura del actor en toda su desnudez, del hombre en toda su precariedad. Un universo sonoro lleno de ruido, de música, de recuerdo, de voces, de silencio. El poder expresivo del cuerpo, en un lenguaje próximo al de la danza, generando imágenes que trasciendan la memoria y la conciencia del espectador.
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