|

Exposición de pintura.
Lugar: Galería de Arte Eduma, Linares
(Jaén).
Fecha: Del 3 al 21 de octubre 2003.
Texto: Gonzalo Fausto, Periodista y Critico de Arte
Francisco Alvarado Rus es el embajador de Linares. Sus cartas credenciales son sus obras de
arte. Es un maestro del bien dibujar. Los relojes del tiempo se detienen y avanza la admirable labor creadora de la belleza. Armonía sublime que conmueve placenteramente el alma.
De su padre y de su abuelo heredó los genes artísticos y como buen alumno acrecentó las enseñanzas recibidas. Leonardo da Vinci y Gustavo Doré fueron sus referentes, sus grandes maestros. Alvarado Rus, un precoz artista que a los catorce años de edad ganó el primer galardón al que seguirían muchos más en el transcurso de su fecunda carrera artística. No es lugar de enumerar de forma exhaustiva sus numerosas exposiciones colectivas e individuales de resonancia tanto de crítica como de público. Sin omitir las ilustraciones en revistas y libros y destacada presencia en entidades oficiales o en colecciones particulares.
La trayectoria vital de Alvarado tiene los siguientes hitos: Linares, donde nació; Medina del Campo y Valladolid donde ejerció la docencia. Finalmente quedó cautivado en Málaga, la bien llamada por el 'poeta Premio Nobel, Vicente Aleixandre, "La Ciudad del Paraíso". Y de forma esporádica realiza continuados viajes, para beber el néctar supremo del arte, por Italia, Francia, Portugal y la Mérida Augusta en la maravilla extremeña.
Ahora su obra está aquí, en la Sala Eduma de Linares. Obsérvese que decimos que "no vuelve a Linares" porque jamás se fue de él. Siempre lleva, el bueno de Paco Alvarado, a su Linares en ese mágico espacio situado entre el alma y el corazón.
Aquí tienen ustedes sus sublimes dibujos a plumilla; magníficas acuarelas. Fruto de su depurada técnica a la que dedicó los mejores años de su vida. Más que técnica se diría que es alquimia, transmutación maravillosa e increíble. Ha rescatado los perfiles, calles, plazas y rincones que corrían el peligro de perderse. Alvarado es el cronista sin palabras, pero dominador del idioma universal de los perfiles, perspectivas, sombras, luces que definen mejor a Linares. Hay encuadres arquitectónicos que se han hecho clásicos e imprescindibles porque rescataron del olvido al antiguo Linares. Un ayer nacido del amor, el estudio, la evocación, el recuerdo, la nostalgia. El Linares de las minas, de las tarantas, de sus fiestas, de la historia. Rescatar el pasado y ofrecerlo en el presente. Aquí tienen al artífice que perpetúa edificios y bellos rincones linarenses. Paso a Francisco Alvarado, el embajador de Linares por el arte y amor a su tierra.
|