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EE.UU.
Director: Rob Zombie
Intérpretes: Sid Haig, Bill Moseley, Sheri Moon Zombie, Matthew McGrory y William Forsythe
Rob Zombie es una estrella del Hard estadounidense. Su música ha trascendido todas las barreras y su paso al cine, con La casa de los 1.000 cadáveres, marcó un debut extraño, como él mismo, carente de sentido, pero entrando en una dinámica muy diferente a la industrial, entrando de lleno en un homenaje de La matanza de Texas de una manera más alocada. Ahora recoge los mismos personajes de esa primera experiencia para insertarlos en Los renegados del diablo. Zombie vuelve a su salvajismo personal para contarnos la historia de una familia que permanece unida cuando asesina unida.
Los renegados del diablo es una película gore actualizada, salvajemente exagerada para que salte la sangre, con protagonismo acusado de ciertos personajes grotescos con los que disfruta Rob Zombie. Pero el acierto del director es salirse de la norma habitual para adentrase en una narrativa personal, torpe, pero original. El arranque de la cinta pertenece a una antología de la violencia que recorre desde el cine de Sam Peckinpah hasta el de Tobe Hooper, pero a partir de aquí su torpeza, a pesar de la singularidad, no dejan desarrollar un argumento tan loco como el propio personaje.
Hemoglobina gratuita, una familia salvaje, estridencias por doquier, un toque de sensualidad, un payaso que hace bien su trabajo y música para imberbes deseosos de que triunfe el mal. Y eso mismo es lo que consigue Zombie: parte desde una posición donde los malos son los que nos caen simpáticos y los agentes de la Ley son los que maltratan. El mundo puesto al revés para una película de terror. Un intento baldío de asustar, pero, por lo menos, no nos hemos estancado en lo mismo de siempre.
Rafa Rus
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