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Gran Bretaña
Directores: Mike Johnson y Tim Burton
Animación
El mundo de la ilusión y la fantasía está a salvo con Tim Burton. Su ramillete de posibilidades llega tan lejos que es capaz de rescatar las técnicas de Ray Harryhausen, imbuidos de lleno en la animación digital, para crear Pesadilla antes de Navidad, un delirio musical sacado de la mente de Poe. Todo un clásico que tiene un hermanito tras la peripecia de Burton para la creación de La novia cadáver. Vuelve el stop motion o grabación fotograma a fotograma, en donde el látex y la plastilina tienen un protagonismo esencial. Por supuesto, enmarcado dentro de una población europea del siglo XIX, la auténtica romántica. Allí, un matrimonio de conveniencia no llegará al altar por un equívoco. Una novia resucita de entre los muertos al creerse desposada por el pretendiente.
Burton y Johnson son capaces de mezclar cosas tan dispares como la literatura romántica, el expresionismo alemán, lo mejor de la Hammer, un toque fantasmagórico de todos los Santos a lo Alan Poe, el musical más recalcitrante y todo el humor para realizar La novia cadáver. En este universo el mundo de los vivos es gris, mientras que en el de los muertos se baila, canta, ama y brilla por su especial colorido. Han creado una obra superior a Pesadilla antes de Navidad para regalarnos esta historia divertida y técnicamente perfecta.
El personaje de la novia, de extraña y mortífera sensualidad, sobresale por encima de todos los demás. Su mano se aleja de ella cuando aprieta con fuerza y el gusano que habita en su cabeza le sirve como Pepito Grillo. Incluso se permite el lujo de simular a Bogart en Casablanca. En manos de otro parecería una alucinación, pero el mundo de Burton se compone de personajes simpáticos, aunque estén muertos, que marcan una época y son capaces de vender marketing.
Mientras el mundo mira al cine a través de las pantallas de los ordenadores, Burton nos devuelve la técnica con la que se hizo el primer King Kong. Una vuelta de tuerca que será el futuro de la animación de calidad. La novia cadáver, además de ser un alarde técnico y estético, es una obra maestra inclasificable. Mientras que Disney piensa en casitas y heroínas de celofán, Burton contrapone el mundo de los vivos y el de los muertos. Por supuesto gana el segundo, mucho más libre y menos encorsetado por las tradiciones sociales. Para divertirse, todavía nos queda una eternidad.
Rafa Rus
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