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EE.UU.
Director: Marcus Nispel
Intérpretes: Jessica Biel y Jonathan Tucker
En 1974 Tobe Hooper realiza La matanza de Texas, mirando al personaje real de Ed Gein y su familia pasada por el formol y la taxidermia. Leatherface es el mito que destacó en este film casi casero porque demostraba, por primera vez en el cine, al psicópata que mata al grupo de excursionistas, pero también por utilizar un arma tan infrecuente como una sierra mecánica. Lo del hacha hacía daño, pero este es el colmo de la sangre. Lo mejor del asunto es que el asesino tiene una familia que le viene al pelo y que pretende rememorar el pasado como matarife del abuelo. Suerte para la chica que el infortunado tenía menos vida que la víctima. Es cuando la sierra se elevó con el máximo de potencia. Ahora aparece en cartel un remake treinta años después, cuando la cinta de Hopper es uno de los grandes clásicos, aunque les pese a algunos.
Nos guste o no, la primogénita generó todo lo que sería el gore y pondría los cánones para la formación del terror actual. Lo que La diligencia es para el western La matanza de Texas es para el terror contemporáneo. Sus novedades, a pesar de la calidad, marcaron lo que había que hacer. Y a este remake lo que le falta es la capacidad de sorprender. Un retomar lo ya visto para generar un filme sin sentido ni respeto que nace de la necesidad de hacer dinero. ¿Por qué no nos evitamos estas tonterías relanzando la antigua con la misma publicidad?. Estando en activo Toobe Hooper, ¿no podía haber firmado esta revisión?.
Lejos o no de la primogénita, La matanza de Texas (2004) es un ejercicio artificial de lo mismo de siempre, con esas pechugonas calentendo la platea, incluida la más que morcillona Jessica Biel, y Leatherface en plena efervescencia de la pubertad. Por su puesto no aporta nada y resta mucho. El retrato de la familia de matarifes unida era una de las claves de la versión del 1974. La del 2004 se aleja mucho de crear una mínima secuencia sobre esta visión. Es un ejemplo de lo que escribió para la historia la primera y lo que escribirá la otra.
Rafa Rus
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