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E.E.U.U.
Director: Martin Campbell
Intérpretes: Antonio Banderas, Catherine Zeta – Jones y Rufus Sewell
El Zorro es una figura que ha funcionado en el cine desde el principio. Fue el primer héroe enmascarado antes de que los cómics invadieran los quioscos. Douglas Fairbanks, Tyrone Powers, Alain Delon o, hace siete años, nuestro Banderas se han colocado el antifaz para dar vida al afamado justiciero mejicano, siendo uno de los personajes que más representaciones tiene en la historia del cine. Y como buena versión de este luchador con máscara, que da dinero de sobra, vuelven sus aventuras.
En esta nueva visión, La leyenda del Zorro, se defiende la soberanía de California para Estados Unidos, pero también el concepto de familia. Alejandro de la Vega, la otra cara del personaje, sufre el divorcio de su bella esposa y su hijo, de diez años, no le considera como un padre a seguir.
El espadachín negro se actualiza de una forma radical y, lo que es peor, en esta segunda parte se pierde el espíritu de aventura. El Zorro ya no es el Zorro y sus lances no quedan intactos. Continúa el espíritu de Douglas Fairbanks, recurriendo a la pirueta, la espada ágil, la rapidez de mente, la palabra sarcástica y la picardía, pero La leyenda del Zorro está narrada sin contundencia. El movimiento acelerado y cierta saturación de acción en momentos la distancian de la primera parte, mucho más equilibrada.
La inclusión de un menor en la historia la dejan en franquicia para vender a un público más infantil, pero le resta mordiente y lo que es peor, glamour con la pareja Zeta – Jones y Banderas como la sensualidad latina. Ni este Zorro es entretenido ni la identidad de este héroe, añorado por el cine, se acerca al más puro estilo clasicista. Demasiadas estridencias, demasiadas exageraciones, demasiados efectos artificiales pomposos, pero hay que reconocer que en la historia del personaje esta ha sido la tónica general.
Rafa Rus
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