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Texto y fotos: Organización festival.
La guitarrista americana puso de pie a las 1300 personas que asistieron a su concierto con un vibrante bluesrock
Tras la pausa que supuso la actuación en Jazz en la Costa de la Orquesta Ciudad de Granada, la cantante y guitarrista Deborah Coleman volvió para poner las cosas en su sitio en la 'Noche de Blues'. Deborah visitó Almuñécar en la primera gira que realiza en nuestro país y fue precedida del grupo español Los Reyes del KO que cumplieron correctamente su papel de anfitriones, dejando al público en el punto exacto de receptividad y temperatura para esta mujer.
Pocas irrupciones en el mundo del blues-rock, han suscitado tantas esperanzas como la de la guitarrista y cantante Deborah Coleman, que aúna el respeto por la tradición y una gran frescura y originalidad, sin concesiones a los clichés. Con una notable influencia de Jimi Hendrix, Jeff Beck y Freddie King en sus fraseos a la guitarra, y de Janis Joplin o Patti Smith en su forma de cantar. Y en Almuñécar se confirmaron.
Con casi cincuenta años y una imagen de veinteañera aguerrida, Deborah Colleman se presentó con una banda muy robusta y muchas ganas de confirmar que el blues tampoco entiende de diferencias de género. Durante las dos horas que duró su concierto evidenció una gran imaginación como guitarrista y la misma proporción de sensibilidad que de fuerza. Y lo hizo ante un público animado que llenó nuevamente el recinto del Parque del Majuelo y se mantuvo tan atento a las singularidades de su trabajo como disfrutó cuando los ritmos adquirieron vivacidad para entrar directamente el en rock y el boggie. Deborah y su banda aúna la tradición del R&blues con la modernidad de unos largos desarrollos muy elaborados en los que hay una notable decisión de crear ambientes, aportando frescura y originalidad a unas composiciones, todas suyas, que no necesitaron acudir a los comodines de los estándares del género para convencer al público.
Con una base rítmica, sólida y con empaque, sus temas y su planteamiento musical resulta muy fresco y variado. En Jazz en la Costa mostró ritmo, sinceridad interpretativa y cercanía con el público; se mostró amable y cariñosa, mientras el público bailaba y levantaba las manos ante un blues vivo, fluido y que a su vez bebe de otras fuentes como el soul y la música funk, rematando un concierto muy agradable por su disparidad con el trepidante tema 'Goodbye misery' que en su mismo título resume la alegría de su ritmo.
El martes 13 llegará el poliédrico y siempre sorprendente trompetista tejano Roy Hargrove , que con 35 años pero más de quince como profesional se ha ganado la reputación de ser el legítimo sucesor de Miles Davis y uno de los músicos más versátiles e imprescindibles del jazz contemporáneo. Del su experiencia Crisol junto con Chucho Valdés, ganadora de un Grammy aquel año, ha pasado a comandar una banda, RH Factor, de una gran ferocidad escénica que mezcla el jazz con el funk, el hip hop y el rap con una fortísima puesta en escena.
Jazz en la Costa está organizado por la Oficina Técnica de Festivales de jazz que depende de la Diputación Provincial de Granada y la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Almuñécar y cuenta con el patrocinio de la empresa Cervezas Alambra.
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