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Texto: Juan Jesús García.
El quinteto granadino de música jamaicana The Granadians darán uno de sus escasos conciertos en Granada esta noche -29 de abril de 2004- en el Planta Baja, un concierto de “terror, suspense y reggae sideral” según aseguran, también es hasta probable que suene algún villancico habida cuenta de que ha sido su última producción discográfica.
Los antiguos Psico Rude Boys del Espacio Exterior despiertan interés allá donde vayan o actúen y se han ganado una legión de seguidores que comparten con ellos su actitud hacia el Reggae y su conexión con el mundo de la ciencia ficción clásica. Pese a que mucha gente los admira y los considera como una banda puramente revivalista de la música reggae jamaiquina de la época 68-73, ellos lo matizan: "ante todo somos una banda pop, con los pies en el planeta en el que pisamos y dispuestos a competir con nuestros contemporáneos. El reggae es otra faceta dentro del Pop desde los 60, la que más nos gusta..."
Sobre su música e influencias: diremos que a Los Granadians les apasionan tanto las oscuras e hilarantes producciones jamaicanas de finales de los 60, teniendo la figura de Lee 'Scratch' Perry como su guía espiritual, al que dedicaron su primer Ep, como también las elegantes grabaciones Londinenses de gente como Dandy Livingstone y toda la cultura skinhead que allí surgió. Entre sus momentos estelares está haber sido la banda de acompañamiento del clásico Derrick Morgan para una grabación.
En directo son una banda arrebatadora por lo cuidado de su puesta en escena, mezclando estilos clásicos, ancianos y modernos con un descaro instrumental y personal que revitaliza sus conciertos. Apasionados de la estética de sci-fi en su vertiente gráfica, editaron un disco titulado arrogantemente ‘Número 2 en Inglaterra’ y estas navidades reactivaron la tradición de discos navideños con un miniCD en el que pasaron por el filtro del reggae instrumental y el rock steady algunos de los villancicos más conocidos en la línea de lo que hace siglos practicaban Los Relámpagos, haciéndolos irresistiblemente bailables. Y “nunca hemos hecho ni haremos ska” puntualizaron airados.
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