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Texto: Juan Jesús García
Una vez al año (por lo menos) el Auditorio Manuel de Falla
de Granada programa un concierto de Gospel y Espirituales negros, la música que ha sido la primera escuela para todos los cantantes de soul, buena parte de los de jazz, r& blues y hasta algunos raperos. No hay biografía vocal en la música negra que no comience en la parroquia del barrio con la música del Señor. Pero no todo es religioso en el conglomerado de canciones que conforman los negro-spirituals, si el estereotipo no obliga a pensar en sacerdotes evangelistas dirigiendo el coro hasta llegar al éxtasis espiritual (magníficamente ironizado por John Landis en la película The Blues Brothers con James Brown de capellán), muchas de las canciones tradicionales provienen del campo y son cantos de trabajo o de libertad, a través de la revelación divina más que cantos sacros en nuestro sentido europeo, debido a una suerte de sincretismo religioso que escondía bajo la apariencia de religiosidad estricta deseos menos divinos para evitar la persecución.
Los célebres Angeles Jubilee Singers pasaron por Jaén hace unos meses, peor no llegaron a parar por
Granada. Pero ahora sí se acerca una de las cinco formaciones que triunfaron en el pasado festival de Gospel madrileño: The Northern Kentucky Brotherhood Singers. Esta formación procedente de la mejor tierra para el bourbon es un quinteto vocal sin soporte musical. En su repertorio aparecen no solo los preceptivos cantos religiosos y de trabajo sino también algún clásico de la música sindicalista norteamericana e himnos por los derechos civiles. Un material que ellos interpretan a capella.
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