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Jazzista con vocación de rumbero o viceversa, vanguardista y carismático del jazz latino con un corazón consagrado por entero a la música, el neoyorquino González es uno de los músicos más progresivos del jazz latino. Durante sus años de universitario integra un quinteto junto a su hermano Andy y el trompeta Kenny Dorham. A partir de 1969 graba con George Benson y Dizzy Gillespie y participa en importantes sesiones con los hermanos Palmieri, Paunetto y el Grupo Folklórico Experimental
Nuevayorquino.
En 1974 graba en solitario Ya yo me curé, un adelanto de sus preocupaciones en la rítmica afrocubana y el jazz. Su versión de Caravan es de las mejores e incluye espléndidas intervenciones de Steve Turre, Hilton Ruiz y Mario Rivera. A raíz de esta grabación surge la Fort Apache Band. Por su compromiso con la búsqueda de nuevas modalidades, el grupo se sitúa de inmediato en la vanguardia del jazz latino. En los últimos años, ya consagrado como uno de los grandes y a la vez que enseña percusión, compone temas para bandas sonoras, colabora con el tamborero Patato Valdés, con los pianistas McCoy Tyner y Kirk Lightsey y la vocalista Abbey Lincoln. Graba estupendos discos con su banda, entre los que destacan con luz propia: Moliendo Café, Crossroads o Fire Dance y le hemos podido escuchar, recientemente, con Dave Valentin, David Sánchez y la Orquesta de Chico O´Farrill o participando como trompeta en el segundo volumen de Acoustic Masters.
Existen antecedentes de la rumba en el jazz, pero es González quien los une para siempre. En escena, rodeado de sus tambores y trompetas, es uno de los mejores símbolos de devoción y entrega.
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