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Patricia Barber ha pasado de ser una artista de culto, al alcance sólo de un puñado de admiradores, hasta lograr un reconocimiento casi general en el mundo del jazz. De padre músico (en la orquesta de Glenn Miller), la Barber debuta joven en tugurios de Chicago para, diez años después, grabar en el sello Premonition su Café Blue (1994), que le supone el premio a la mejor vocalista femenina del año otorgado por Down
Beat.
Su voz oscura, surgida no se sabe de qué misteriosos Avernos, comienza a crear adeptos, pero no es hasta 1998 que la artista graba su Modern Cool, top 10 de las listas de Billboard, y cinco estrellas de Down Beat, por citar sólo dos referencias. A partir de ahí se suceden las giras y las grabaciones, de las que habría que destacar Companion (1999) por ser su primer album grabado en vivo ante su público, en el club Green Mill de Chicago y Night Club (2000).
En el primero, Barber se muestra como una artista ya dueña de sus recursos expresivos al completo y capaz de asumir en brillante síntesis toda la gran tradición musical contemporánea. El segundo se compone básicamente de standars que alternan desde clásicos de la música de jazz hasta temas de la música ligera ("partes de nuestro idioma tribal" como decía Keith Jarrett).
Su último trabajo, Verse, ahonda aún más en ese trabajo de búsqueda de la sencillez y la expresión desnuda a través de un camino de enorme autoexigencia.
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