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Michel Petrucciani, apenas oída una grabación de su joven compatriota Franck Avitabile, vio en él a la nueva figura del jazz francés y no dudó en apadrinarlo y producir su primer
álbum, In tradition, para Dreyfus Jazz, un homenaje al gran Bud Powell.
El piano de este "Django de oro 1999" de 29 años de edad, tras diez años de inmersión en la música clásica, se va conformando con un cierto punto de humor y muy alejado por supuesto de la altisonante retórica tan al gusto de muchos contemporáneos: en definitiva, lo que Petrucciani valoraba como rasgo destacable del artista era la libertad absoluta que destilaban sus interpretaciones, cimentada -eso sí- en una gran formación académica y en un perpetuo espíritu innovador.
Así lo demuestra su repertorio último y sus composiciones, basadas en el estudio de las obras corales de Bach y más en general en la escritura pianística clásica, mucho más desarrollada, según Avitabile, que la del jazz. De tal forma que logra crear un sistema de rearmonización completo sobre el que basar su improvisación: "Así he logrado que Cherokee suene como una composición propia".
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