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Texto y fotos: Juan Jesús García
La Blues Band de Granada estrenó su ‘Grand Session’
Gran sesión, de blues, la de la Blues Band de Granada con su ya ‘íntimo’ Otis Grand. También el concierto más altisonante de los montados hasta ahora en el Teatro Isidoro Máiquez y que ha servido de banco de pruebas para constatar que los expertos hicieron un buen trabajo acústico.
El guitarrista anglolibanés ha trabajado con ellos codo con codo en su nuevo disco, ‘The Grand Session’ que estrenaban para la ocasión dentro del programa paralelo del Festival de Jazz de granada, con lleno casi completo en la sala de Cajagranada. Removieron en su habitual entorno del R&Blues, con detalles de soul y hasta de latin; la formación arrancó los aplausos desde sus primero temas (‘Hoochi cochie man’ y ‘Latin lupe’) centrándose en el repertorio del nuevo disco que renovó todo el repertorio. A mitad de concierto salió el invitado, un guitarrista empujador, divertido y con sentido del espectáculo (se subió por las gradas tocando, preferentemente a la señoritas, su guitarra), reservándose para si cobrar de Autores piezas como ‘Booguie Living man’ y ‘C. minor blues’.
Grand se aseguró los dos cañones de luz para que se supiera quien mandaba en el escenario, repartió juego conjuntamente con José Luís Pizarro, el guitarrista titular, y mostró su satisfacción por la competente sección de vientos que daba mucho brillo a la rugosidad de las guitarras. A última hora invitó al jovencísimo Antonio Molina a echarse un mano a mano con él por Chuck Berry, y el chaval, como siempre, estuvo perfectamente a la altura. El célebre ‘Rock me baby’ resultó toda una declaración de intenciones, blues adiposo, recio y espeso, remachada en los bises con un ‘Lookin good’ y un rotundo ‘Slow blues’. El público despidió a la veterana banda granadina como se merecía: de pie y aplaudiendo una enorme sesión.
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