|

Texto y fotos: Juan Jesús García
Lleno en el segundo Rock Alhambra
Ha costado, durante todas las ediciones anteriores el ciclo de Pop Rock del teatro Alhambra (o Tamayo) pasó con más pena, y tristeza, y soledad, que gloria de fin de curso. Pero este año, reducida a dos días la oferta (y ciertamente con nombres y apellidos más divulgados) ha conseguido llenar el teatro Alhambra en las dos noches del cartel.
El domingo había triplete por el mismo precio, aunque más de varios abandonaron la sala cuando Martha Wainwright terminó su actuación. Y es que el peso del apellido había convocado a público propio. Cantautora folk-rock con bis melodramática, propensión a la actuación y ciertas ráfagas de carácter, la ‘hermanísima’ se llevó de calle al público con su ritmo de tacón alto y su incuestionable saber estar escénico. Por ahora va picoteando de todo y resuelve las dudas con su versatilidad vocal, su gusto por ir de la interpretación hasta casi la vivencia, y cuarto y mitad de versiones, Pink Floyd incluido. En ese sentido no sorprende que haya dedicado una grabación a las mujeres del chansón parisina en blanco y negro, que cante a Barbara o la Piaff, que se asome cabaretera o se atreva con ‘Stromy Weather’ (por cierto, con cero en negritud). Entre que se decide (si por la Collins, el ruiseñor parisino o Liza Minelli) hace corta su hora concedida a pesar de estar sola, salvo un final en el que su hasta hace poco marido (creo, que uno no está muy al tanto de la cosa rosa), el bajista Brad Albertt, se sentó al piano para un rudimentario pero suficiente acompañamiento.
Tras la Wainwright, Pony Bravo realizaron una exhibición de audacia, imaginación y no poca desvergüenza, desde esos ‘Pilotos automáticos’ o ‘La niña de fuego’ con la que comenzaron a desarrollar ‘Si bajo de espalda no me da miedo y otras historias’. Un concierto, el de los sevillanos, sin punto de unión con antecedente ni consecuente, ese trío de (ellos le llaman Rock matemático) Don Caballero de Damon Che; tan equidistante de las marcianadas ‘topline’ de Primus como de los King Crimson etapa Adrian Belew. Si quieres variedad, fueron tres tazas.
|