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Texto y fotos: Juan Jesús García
Fiesta de Fin de curso: Sobresaliente general
Muy simpática la idea de celebrar una ‘Fiesta de fin de curso’ cada año, y ya van tres. Como si estuviéramos en alguna de las películas que recrean la vida estudiantil en plena época del ‘American way of life’ (‘American Graffiti’, ‘Grease’, ‘High School Musical’), la Copera se convirtió en el pabellón cubierto del instituto donde las hormonas adolescentes bailaban con falda de volante y pantalón de pitillo. La única diferencia es que la sala (por cortesía municipal) no tenía aparcamiento donde llegar con los Oldsmoviles descapotables del 57, así que muchos de los participantes tuvieron que tirar de taxi o de larga caminata… y lo peor sería la vuelta.
La figuración de las películas mencionadas se quedó corta ante las ganas de diversión y el entusiasmo del millar de personas que acudió en gran parte disfrazados de época… o de lo que fuese. Siendo ellos realmente el centro de la fiesta y los que contagiaban el espíritu lúdico de una noche tan especial que solo hay una por curso.
A falta de poder contar con Sha-na-na, los Diamonds, Johnny Burnette, Del Shannon o los Flamingos, la BSO se llamó a cuatro formaciones siempre animosas, retroalimentadas en diversos grados, y de presencia coherente con la estética de la noche. Abrieron los santanderinos Derrumbes, surfeando con arte y pose en compañía de una pinup vestida de ‘Hawaiian girl’. Tras ellos se pudo seguir bailando con ‘Los Furiosos del Ritmo’ banda coyuntural de All Stars en la que hay miembros de Granadians, Guadalupe Plata y Malignos, y que fue la revelación de la sesión con su enfebrecido rhythm and blues y su devoción por la edad de oro de los ‘conjuntos’, ¡ni en San Remo se tiraban tanto al suelo como lo hace su cantante! El rock and roll más clásico, en español por cierto, estuvo representado por Freddy Fano y los Marijuana Trío, sonido ‘Presley’ con el gordo grave del contrabajo mandando; y para despedir la noche (en vivo, que luego seguirían los Dj´s) se pudo degustar por primera vez la elegancia sonora y de Les Playboys, el célebre (eran Les Dentists en la era punk) grupo francés reconvertido a un energético garaje-beat, de impecable ejecución (sobre todo en guitarras y armonías vocales) y tan cerca de Jacques Dutronc -a cuyo tema le deben el nombre- como de los Animals y toda la tropa inglesa de los primerísimos sesenta. Un cierre de nota para un curso que se merece el sobresaliente general.
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