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Texto y fotos: Juan Jesús García
Granadians: ¡Dance usted!
Cinco años por lo menos han estado ausentes de casa, en este tiempo hemos sabido de Los Granadians (del espacio exterior) precisamente por su ‘apellido’, por las noticias que llegaban de ellos de sus conciertos en Francia, Alemania, Chequia… o por la edición de sus discos ¡en Japón! Así que para este regreso dentro del conmemorativo ‘Reggae 69’ (Skinhead Culture Weekend) se habían preparado a fondo, escogido sus mejores galas (literalmente), y hasta confeccionado artesanalmente un precioso luminoso intermitente para decorar el escenario. “Perdona que no hable pero tengo que reservar la garganta para el concierto” decía nervioso Teddy ‘dos dedos’ antes de empezar”. Precedidos por un ‘selector’ de música jamaicana para ir ambientando, dieron tiempo para que casi llenara la Tren antes de salir a tocar.
Peculiaridades humorísticas a parte, si es que se pueden ignorar su desternillantes ocurrencias (ahí quedan para la posteridad sus muchas y delirantes entrevistas o su divertida web) los Granadians son un grupo como la copa de un pino, entrenados, entregados, detallistas, exactos, robustos…(un diez para Doc Tema y Teddy Boy) y también absolutamente originales. Porque a su dedicación intensiva al pop jamaicano añaden un punto retro muy español, tan Pequeniques como Relámpagos, que les hace completamente frescos, distintos e inimitables, al menos por los grupos de los últimos cuarenta años, ya que parecen salidos de una boite de la Costa del Sol recién llegadas las suecas. Lo de presentarse a Eurovisión no era ninguna boutade, sospecho que deben soñar con Trabuchelli o el maestro Ibarbia.
Antiguamente rellenaban sus conciertos con préstamos ajenos, ya no lo necesitan porque tiene material suficiente, incluyendo su disco de villancicos del que ¿por qué no? tocar algo en primavera. Early reggae, rock steady, aires de calipso…sustentan un temario simpático capaz de dignificar la ‘canción del verano’. Música feliz primorosamente interpretada por el sexteto (con maestro de ceremonias invitado), que produce unos efectos secundarios cuyos primeros síntomas son un cosquilleo en los pies, que luego suben hacia arriba y terminan contagiando cuerpo y alma. Ya lo dice con maneras borbónicas el célebre Haile Selassie en su presentación digital: “sácale brillo a tus botas viejas”… y no pares de bailar. Cualquier tiempo pasado es hoy.
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