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Mariem Hassam triunfó en el Parapandafolk
El pasado domingo se cerró la décimo octava edición del festival Parapandafolk que durante toda la semana ha estado llevando las músicas del mundo a la localidad granadina de Íllora.
La velada de clausura sirvió para que la cantante Mariem Hassam recordara la problemática de los refugiados saharauis a través de sus canciones. La diva de Smara estuvo precedida por el grupo Asomai, recogiendo y trasmitiendo el cancionero de la comarca de Íllora, y fue seguido por el colorista espectáculo de los derviches giróvagos de El Cairo.
Mariem, gracias a los discos `A pesar de la heridas’ y ‘Deseos’ es una de las más conocidas representantes del tradicional Medej y los ritmos Haul, junto a El Uali y Lyoad (donde también estuvo esta ‘cantautora’ que ejerce de enfermera en el campo de Smara). Con la ayuda de dos guitarras eléctricas -sustitutas de la tidinit, un rústico laud- y de dos tebales (tambores de madera excavada y de cuero de piel de camello o de cabra) tocados por dos mujeres, ha sintetizado el espíritu del haul y, sin perder un ápice de su frescura, situarlo en el siglo XXI: suena a blues al modo de Ali Farka, a blues del desierto. Salió sola, para interpretar ‘Mawal’ entre el recitado y el canto religioso antes de que llegaran sus cuatro acompañantes, las dos percusionistas, sentadas en el suelo, bajo y batería. Mariem articula la primera palabra de los temas, lo traslada a su terreno y arranca tras ella el resto del sonido, con unas guitarras que se mueven con libertad, haciendo figuras circulares con principio y sin final.
Cantó temas de su disco ‘Deseos’ así como de grabaciones anteriores y las Lyoad, la formación que fue su puerta a la internacionalidad, canciones tradicionales y religiosas que hablan del pueblo saharaui y desprenden una contagiosa energía positiva desde la problemática vital por ahora infinita de su gente. No faltó el tema más deseado ‘La Intifada’, un himno de la sublevación de los saharauis contra los ocupantes marroquíes, recibida con solidarios agarits (característico grito lingual de las mujeres) por muchos saharauis presentes y que provocó la agitación de las banderas blanquiverdinegras del pueblo libre de el Sahara, llegando a envolverse con una de ellas para cantar.
La organización del Parapandafolk estima que en esta edición se han acercado a los quince mil asistentes entre los conciertos del programa principal de conciertos y las actividades paralelas que han acompañado este año al Parapanda, un festival declarado de ‘interés cultural’ por la Junta de Andalucía, y que comenzó el pasado día 28 y finalizó la madrugada del día cuatro. En total han actuado 15 formaciones de siete países diferentes con algo más de un centenar de músicos. El Festival está organizado por el Ayuntamiento ilurquense con el patrocinio de la Diputación provincial y la Junta de Andalucía.
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