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El repentismo cubano de Alexis Díaz Pimienta causó asombro en la inauguración el Parapandafolk 2008
La inauguración del Parapandafolk no pudo ser más vistosa y diferente a lo que se supone en una programación de este tipo, los cubanos de Alexis Díaz Pimienta recogieron los ritmos guajiros más ancestrales del folclore cubano y los argentinos de Yira apostaron por el futuro de la electrónica, pasado y porvenir juntos ante un recinto del festival lleno.
Tras las palabras de rigor de los organizadores, Ayuntamiento de Íllora y Diputación de Granada, inaugurado la decimoctava muestra, precisamente la oralidad se adueñó del escenario con el repentista habanero. El verbo se hizo ritmo y rima a cargo del escritor (reciente premio Odres, dotado con 30.000 €) Alexis Díaz Pimienta en su faceta de improvisador, al frente de un piquete de seis músicos y cantantes. Los cubanos aparecieron con la lengua engrasada en buen ron y ganas de desbarrar rimando lo imposible. La improvisación cubana en décimas es similar aunque bastante más compleja que la alpujarreña y se lleva bien con la música.
Pimienta gusta también escribir en un medio tan volátil como el aire, combatiendo su fugacidad con un torrente imparable de versos que dan sed tan solo escuchando. Aunque hay más música este año en sus apariciones, clásicos del son y del punto, hay tiempo para su veloz fertilidad ametrallando con versos compuestos sobre la marcha a un público que no daba crédito, teniendo como contrapunto al que llaman “el Jimi Hendrix del laúd” Fernando Murga ‘Murguita’ por su digitación locuaz y acelerada y sus maneras de roquero del metal. Todo un espectáculo por definición irrepetible, ya que al ser improvisado sobre la marcha no hay dos noches iguales.
El grupo Yira da la sensación en concierto de ser un organismo muy vivo, y que lo que tocaron, y cómo lo hicieron sugiere que puede ser muy diferente a lo grabado (lo es) y que puede ir mutando continuamente. Así las bases electrónicas pueden cambiar de nivel frente a las acústicas, y un energía ‘manuchaista’ ocupar, o no, un espacio contagioso para masas con ganas de desahogarse. Incorporan el líneas de hip hop y raga a una suerte de tecno-tango mestizo que llegó con la autenticidad de la voz en lunfardo y nada más antes de encender las máquinas. Pero no sólo de tango vive Yira, y es que Argentina limita con las flautas andinas por el oeste y las cumbias por parte del norte y ellos lo saben y lo utilizan. Y si se les deja pueden estirar los desarrollos conteniéndose en la horizontalidad instrumental del trip-hop o radicalizarse camino del drum& bass. Y es que el mundo de este grupo ‘yira’ y ‘yira’ como en el perdedor tango de Discépolo.
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