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Texto y fotos: Juan Jesús García
Driving South: ¡Sweet home Acci!
Probablemente sean una de las mejores biker-rock-band del país. Biker porque van como motos y los suyo huele a carretera tanto o más que afeitarse con Repsol; rock porque es lo que hacen, básicamente rock y blues sureño (del sur de USA obviamente) y band porque no son siete individuos a su aire sino que tiene esa extraña conjunción que cuesta años encajar. Se hacen llamar Driving South, son de Guadix y van como motos derrapando por los arcenes del rockandroll. Si se tropieza con ellos écheles unas ráfagas de saludo.
No ha habido muchos grupos por estas latitudes que se hayan atrevido con el opulento sonido que bandas como la de los hermanos Allman, la de Marshall Tucker, la de Rossington-Collins o los Black Crows entre otros. Blues y rock aceitoso SAE 200, y aún menos con una voz femenina por delante a la que le da réplica un notable blues man aguardentoso (al que tenían que sacar más a pasear con el micro por cierto en beneficio del total). En el baúl de los recuerdos uno guardaba los viejos vinilos de Maggie Bell y Stone The Crows a los que hay que acudir par encontrarse intenciones aproximadas a las de este septeto. Música estimulante y con aires de libertad.
Como cover-band no tienen precio porque más que versiones hacen agradecidos ‘tributos’ esquivando los tópicos y el material más obvio, y cuando acuden a piezas tan sagradas como ‘Summertime’ (con un lejano parecido a los tiempos nada ‘perroflautas’ de Amparo Sánchez) o el ‘Me and Bobby se ponen a la altura de la leyenda. Y con su material propio, cantando en español no desmerecen el libro de estilo.
Dos guitarras en formación a paso ligero, una rítmica proteica (con un Daniel ‘elástico’ enorme descubriéndose en el rock), un tumbador (en el que cuesta reparar entre tanto escape libre) y un tecladista, reencarnación de Chuck Leavell al que el piano le suena ágil como gotas de agua brincando en una sartén al rojo. Por delante se sitúa Maribel Requena, de voz convincente y un entusiasmo escénico que sólo se consigue con muchos bolos o con muchas ganas. Y lo que es mejor: todos a la vez, demostrando que la suma puede superar la adición de las partes.
Curiosamente entre ellos se realimentan y conciertos como el del Alexis van a más progresivamente según van cogiendo temperatura sus cilindros de motorockband. Como san Duane Allman manda, la cosa terminó con invitados tan enjundiosos como Joaquín Sánchez, Antonio Molina y All Fredom. ¡Sweet home Acci!
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