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Texto y fotos: Juan Jesús García
El malagueño Alberto Alcalá ganó "Abril para vivir". El ciclo se cerró con Santiago Feliú y Amancio Prada
El cantautor berciano fue el colofón con Vanesa Martín a una semana de canción anómalamente deslucida este año por la lluvia, que, aunque tan necesaria que nadie se quejó, impidió la realización de casi todas las actividades al aire libre, el entorno natural y original de este homenaje a Carlos Cano que lleva el nombre de un estribillo suyo: ‘Abril para vivir’.
El único de los actos que se pudo hacer en La Plaza de las Pasiegas fue la final del concurso que lleva el nombre de Cano, y a partir de este año también de Esteban Valdivieso en uno de sus premios, el de la mejor canción. El jurado en esta edición estuvo formado por Vicente Feliú (Nueva Trova Cubana), Enrique Moratalla (Manifiesto Canción del Sur), Suhail Serghini (músico), José Luis Pareja (representando a la organización) y Blanca Durán (periodista cultural), que sentados frente al escenario dilucidaron quiénes del centenar largo de presentados se llevarían los premios.
Como invitado estuvo Santiago Feliú, aunque su hermano Vicente hizo algunas piezas de introducción, y a la postre un espontáneo se marcó fuera de programa una ‘María la portuguesa’ admirable mientras el público, que como es tradicional llenó la plaza, le pedía insistentemente ‘otra’, que no concedió (o no le dejaron) después de sus cinco minutos de gloria: “el año que viene me presento” dijo al final.
No se sabe si por que los hermanos Feliú son declaradamente ‘fidelistas’ o por la presencia del alcalde para saludarlos, el caso es que tres parejas de la policía municipal, con seguridad más que había en ese momento en toda la abandonada Zona Norte, custodiaron la actuación de un Santiago que, helado de frío (los caribeños tienen el termostato más bajo que los europeos) abrevió bastante su actuación; hasta el punto de no regalar más que un bis a pesar de que se lo pidieron con ganas. Ese premio fue ‘Para Bárbara’, una de sus clásicas más antiguas cerrando una briosa actuación de un músico solo cuyas canciones piden un robusto acompañamiento de grupo, que él emula con tal energía en su rasgueo que rozaba el maltrato. En ‘Búscame’ y sobre todo en ‘Alto el fuego’ se palpó esa pegada ventral.
Luego no se pudo contener y buscó el encuentro del blues y las habaneras (es lo suyo) cuando Alberto Alcalá, ganador del concurso, y de la mejor canción, la interpretó con la ondulante cadencia marinera que las caracteriza. En segundo y tercer puesto quedaron la argentina Miriam Sandoval y el catalán Tato Acevedo.
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