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Texto y fotos: Juan Jesús García
Esteban para siempre
Entre los muchos valores que caracterizaban al poeta, cantante y profesor Esteban Valdivieso estaba el cultivo meticuloso de la amistad. Siempre regalando palabras cordiales a su alrededor, Valdivieso reunió con tiempo, cariño y dedicación una gran colección de amigos, muchos de ellos se encontraron ayer en teatro Tamayo de la Chana para recordarle a través de la palabra y sobre todo de la música, su música. Otros, muchos más, ocuparon las butacas, que se fueron llenado según trascurrió la noche ya que había acudido previamente a la plaza de la Pasiegas.
Compañeros de escenario, de discos, de historia o simplemente de algunos buenos ratos se subieron anoche al paquet chanero donde, si la amenaza de lluvia persiste, se realizarán algunas de las actuaciones de Abril para Vivir, para manifestar públicamente cuánto cuesta llenar su ausencia.
La propia propuesta de la organización de la muestra se ha visto desbordad por todos los que han querido hacer público su homenaje personal a Valdivieso, hasta el punto de que han tenido que ser, en muchos casos, recuerdos colectivos para no sobrepasar el tiempo razonable del acto. Tanto el Ayuntamiento como Abril para Vivir, el ciclo que el ayudó a echar a andar, se han sumado a su recuerdo dando nombre al premio “a la mejor canción” del concurso anual de canción de autor que forma parte del programa.
Esteban fue un puente entre los años del Manifiesta Canción del Sur y los del Núcleo de Nuevos Autores, por ello en este acto hubo nombres de todas edades y generaciones unidos. Compañeros de oficio como Enrque Moratalla, Juan Trova, Mario Ojeda, Old Friends, Elizaberta López, Nande Ferrer, Fran, Jolís, Elena Bugedo, Fede Comín… De músicas, es el caso de Manuel Mateo, Víctor Olmedo, Nicolás Medina, Rago, M.A. Corral, Arturo Cid, Souhail, Guillermo Morente … De letras como Álvaro Salvador o Andrés Neuman que mandaron sus escritos… De todo como Elodia Rodríguez, y hasta de nada, como el cubano Vicente Feliu, todos ellos sumando afecto al recuerdo colectivo, con sus habilidades, talentos, y esos aplausos con los que sólo se dice adiós a un hombre de escenario y amistad.
‘El viaje definitivo’, ese poema de Juan Ramón Jiménez al que puso música en su disco ‘Fumar en Berlín’, enmarcó este acto; leído para empezar y ya musicado para cerrar, recordando Manuel Mateo los versos que cantaba Esteban “Yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando…”
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