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Texto y fotos: Juan Jesús García
María del Mal: ¿Esto fue todo, amigos?
Tras un paro ¿biológico? de casi cinco años, el grupo María del Mal ha decidido volver para despedirse porque se les olvidó entonces decir adiós. Y ellos, aunque roqueros de provincias, son muy educados. Para hacerlo han armado una gira que va ya por casi quince actuaciones y amenaza con ser la mayor que hicieron nunca ya que le salen fechas por todo lados y al parecer llenando. De entrada en la Tren vendieron todo el papel y estuvieron pensando incluso hacer doblete, que al parecer podría ser el festival del Zaidín (buen sitio para el adiós total). Mientras tanto el concierto lo grabaron en audio y vídeo… por si acaso.
Tras los entonados Supervivencia todo auguraba un éxito total puesto que el público tenía (y ya es curioso) ganas de María del mal, un grupo al que le faltó en el último momento el impulso final para llegar a la meta en cabeza del rock radical, tras una escapada de casi diez años sacando distancia a su coetáneos. O a lo mejor se notaba mucho su origen metálico ortodoxo cuando los demás llegaban desde el punk.
Impecables en escena y con un sonido imponente (sorprende la riqueza de la sección de ritmo), el tiempo no parece haber pasado por ellos, aunque su repertorio sí acusa el paso de los años, sobre todo en el revoltillo estilístico (ahora se le llama indefinición) que sugiere todo el cancionero junto, donde son capaces de mezclar a Metallica (en cuerpo y alma) con la melodía infantil de ¡la vaca lechera! O a lo mejor fue siempre así, pero ahora tiene ya menos gracia. Por el contrario cosas como ‘Mudar la pie’ , ‘Tiempos mejores’, ‘Mil llamadas’ o ese curioso experimento que fue ‘Bulería’ se mantienen orgullosas, altivas e impactantes, y siguen siendo el mejor emblema de lo que dio de sí el rock andaluz de combate en los noventa.
Ahí estuvo María del Mal más de dos horas encima del escenario, en un concierto que más parecía una celebración por la cercanía de la audiencia y por el buen rollo del grupo, entregados, verbalmente torrenciales y cargados de regalos para su gente: discos, camisetas pegatinas ¡y hasta una tarta!. Y lo cantaron también, ‘Agradecidos’ a maese Rosendo el guitarrista y a los que han propiciado este inesperado regreso ‘a petición popular’ y que además se ratificaron en taquilla. La fiesta continúa. Todo sea que dentro de unos años no se acuerden de que era de despedida.
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