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Texto y fotos: Juan Jesús García
Bloodlights: Receta nórdica
A falta de los Sex Museum, que cancelaron la actuación el día anterior, la Tren se ha curado en salud con los noruegos Bloodlight, cuyo pedigrí reseña la reconversión del guitarrista de los (¿oslovitas u oslovenses?) Gluecifer, Captain ‘cara de niño’ Poon, en líder absoluto de esta marca. Formados tras la desaparición de su anterior banda en 2005, Bloodlights dejaron en Granada un concierto veloz de una extrema compenetración y que duró lo que aguantó el chute de urbasón que recuperó temporalmente la afectada garganta de su cantante, sometido a un estricto régimen de concierto diario desde hace meses y hasta nadie sabe cuando según se lee en su hoja de ruta.
Cerrando un paquete absolutamente coherente se presentaron los malagueños Devil's Dandruff, representantes sureños del mejor ‘tattoo-rock’ cuyas querencias clásicas y su imponente solvencia les proporcionaron el Lagarto Rock en su momento. En épocas hacían adaptaciones hasta de Jefferson Airplane, pero ahora cierran sus concierto ‘buscando y destruyendo’ a la manera de los Stooges, los de antes no la geriátrica banda de Detroit actual.
No tardaron mucho en dejarse ver los noruegos a los sones de un Elvis (época-Las-Vegas) como intro de su restallante sonido de guitarras, fresquísimo y ratonero, haciendo gala de una exacta compenetración aún en los tiempos más rápidos. Como la mayoría de los grupos nórdicos han hecho del rockandroll un magnífico ejercicio de estilo que compensa el porcentaje alto de tópicos con una estimulante alegría sonora. Temas como ‘Where the Stara dont shime’m , ‘Bushit on your mind’, la homónima ‘Bloodlight’ o la terminal ‘Adiction’ debieran estar ya libres de derechos de autor por la cantidad de firmas que podrían tener, pero montadas con semejante ganas y entusiasmo convirtieron el concierto en un trepidante festín de guitarras crujientes (el solista Howwie B parecía recién transportado desde la mitad de los años setenta) y alta velocidad de crucero. El mismo que se dieron los asistentes anoche a su concierto en Madrid y hoy los de Burgos. Es sólo rocanrol, ya, pero un tratamiento ideal para olvidarse del apenado sufrimiento cofrade de Corcobado el día anterior en el mismo escenario. Vitaminada receta nórdica de efectos inmediatos… But I Like It.
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