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Texto y fotos: Juan Jesús García
Potato: Que no decaiga
Hace seis años estuvieron a punto de dejarlo, pero por ‘aclamación popular’ el veterano grupo gasteizarra no se bajó del escenario ya que se encontraron con una agenda muy completita de conciertos. Ahora es diferente: no sólo han anunciado la despedida tras estas actuaciones sino que hasta el emblemático PKO ‘original’ ha fallado por primera vez en 24 años a un concierto, y tuvo que ser en Granada. Curioso este grupo que en paralelo al hirsuto rock radical vasco se aplicó en combinar el lenguaje insurgente con los cadenciosos ritmos jamaicanos. De aquella punky-reggae-party-band habría que quitar ya el primer término, pero de todo lo demás van sobrados, sobre todo de fiesta y de estribillos que han pasado de generación en generación, sin ir más lejos los de ‘Sube’ ‘Rula’ o ‘Pegamento’, etc.
En el concierto de despida dentro del Club Mestizo Festival estuvieron escoltados por los pujantes La barca de Sua con sus ‘Artilugios para abrir un cuento’ y los inclasificables Informe de Walter. A falta del cantante y animador original, la cara barbada y visible del grupo la suplió la segunda voz de Pedro Espinosa, que con PKO y Johnny Brusco (fallecido el año pasado) fue uno de los tres socios fundadores de Potato. En ocasiones especiales también han llevado coristas, no fue el caso.
Antecesores de los muchos grupos de fusión mestiza que hay por todo lados, cuando San Manu Chao tocaba por Maracena con sus Hot Pants gastándose el dinero que había ganado con un anuncio ¡para la Coca Cola! (sorpresas te da la vida), patriarcas del “lucha y baila” sobre todo en su segundo objetivo, tienen tanto material que tocar que no da de sí un concierto y están obligados a hacer ‘medleys’ o popurrís con su propios temas para que asomen aunque sea un poco ráfagas de ‘No mezclar’, ‘Plántala’ entre clásicos como ‘Miguelín el kashero’, ‘Clase obrera’, al lado de temas más recientes como ‘Atónito y disperso’ (estribillo ya usado por Hilario Camacho: ¡las cosas del subconsciente!)
Como introductores de los ritos jamaicanos cumplieron con su papel, porque además sonaban y suenan magníficamente; además no se quedaron en hacer traducciones al español ni versiones directamente, sino que aclimataron sus canciones a su tiempo y le cantaban a nuestras propias ‘Babilonias’. Por todo eso y porque tocando llevan 24 años levantando muertos: ¡larga vida a Potato! Y que no decaiga.
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