|

Texto y fotos: Juan Jesús García.
Vince Benedetti y la Granada Big Band dieron un master de jazz
La actuación de la Granada Big Band es una fecha fija en el festival de Jazz de Granada desde hace ya muchos años, primero como entidad autónoma y luego con algún director invitado. Mantener una orquesta de estas proporciones es un lujo para una ciudad, y hacerlo sin el más mínimo apoyo oficial y tan sólo por el entusiasmo de sus integrantes es casi un milagro. Y además suena, como testifican dos de sus tres discos, grabados en directo.
La edición de este año traía como invitado al pianista y trombonista americano (aunque ahora residente en Granada), Vince Benedetti; un músico sobre el que se pueden decir muchas cosas, pero la más curiosa y llamativa es que fue quien ‘descubrió’ a la ahora mundialmente famosa Diana Krall, siendo el responsable de que su voz rubia pasara a disco por primera vez, cuando no era más que una pianista estándar de hotel.
Benedetti también ha asido durante muchos años profesor de música, algo que fue más que evidente en su concierto, que se convirtió en una clase magistral eminentemente didáctica en directo. Comenzó él solo al piano con un estilo muy contenido y sin retórica, para dar paso, primero a la formación base de quinteto, con los músicos más veteranos de la escena granadina, que son además el corazón de la Big Band, para luego dirigir directamente a la orquesta entera. La parte central del concierto sirvió de introducción a la cantante Celia Mur, a la que es cada vez más difícil encontrar en Granada por su múltiples proyectos simultáneos que lleva para adelante.
La Big Band aparcó momentáneamente su repertorio habitual para preparar el temario propuesto por Benedetti: piezas propias y temas clásicos de jazz que en muchos casos ni siquiera llegan al categoría de estándar, pero que le sirvieron para realizar un continuo muy pedagógico por el discurrir de la historia del jazz y todos su afluentes, desde el bop, al gospel o las músicas caribeñas. Su trabajo sobre el papel, no hay que olvidar que él es trombonista, dio mucho juego a los metales de la segunda fila, y sus explicaciones sirvieron para que le público menos avezado pudiera sacarle mucho más jugo al excelente trabajo del orquesta granadina.
|