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Chano Lobato triunfó en la noche flamenca del Parapanda.
El miércoles está reservado cada año dentro de la programación del Parapandafolk al flamenco. La noche flamenca en Íllora es un clásico al que acude numeroso ya que la zona cuenta con una nutrida afición y no pocos profesionales, entre ellos la gran familia de los Fernández.
El paso por el escenario de Juan Pinilla y el orgiveño Álvaro Rodríguez fue muy aplaudido por un público que sabe valorar a los nombres de las nuevas valores generacionales. Ellos caldearon el ambiente para la llegada de Carmen Carmona y Niño Jero, pareja que ha grabado el último disco de la granadina, ‘Calivinacá’, una muestra del flamenco abierto y para todos los públicos que están proponiendo las voces jóvenes que salen, y en tromba desde Granada, es el caso de Estrella Morente, Marina Heredia, la Chonchi…con frescura y conocimiento de causa, pero también conscientes del recambio generacional. Entró por soleás y salió por tangos dedicados a su abuela y que estarán incluidos en su próxima grabación.
Antes de la aparición del gran Chano Lobato, se pudo disfrutar con el baile de Patricia Guerrero, un huracán de apostura lleno de elegancia y fuerza, una mujer que a pesar de su edad “tiene pies, piernas brazos y manos” según dijo el presentador, el crítico Jorge Fernández, y que hablando de flamenco no es ninguna perogrullada, porque además de tenerlos como todos los humanos tiene mucho carácter y sapiencia para utilizarlos. Con ella estuvieron Juan Ángel Tirado en el cante, Palometas con la guitarra y el imprescindible Miguel Cheyenne en las percusiones.
Del gran Chano Lobato poco se pude ya decir a lo que han escrito multitud de plumas amantes de su arte durante décadas. A punto de llegar a los ochenta años, el cantaor gaditano es un espectáculo en si mismo, cantaor largo y todo terreno, cargado de razones y sentido, y que siempre ofrece su faceta distendida de narrador y cuentacuentos en paralelo con su cante. En Íllora estuvo relajado en la compañía del virtuoso guitarrista Fernando Moreno, acoplado a su particular ritmo interno que igual le pedía bulerías que tangos o la especialidad de la casa, los tanguillos de Cádiz , hibridados según su libre albedrío con son cubano, ranchera o milongas argentinas. Chano es una garantía de conciertos buenhumorados, cargados de anécdota flamencas y hasta chistes o historias “de mentira” como él dijo, pero que consiguen hacer las delicias del público que las escucha.
Mañana viernes 28 de julio se tendrá la oportunidad de escuchar en el Parapandafolk a los extremeños de Acetre, los andaluces de Magüey, y cerrando la noche la multitudinaria agrupación canaria Los Sabandeños.
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