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Texto y fotos: Juan Jesús García.
Pereza: Rocanrolitos para todos los públicos
Paso a paso, disco a disco, Leyva y Rubén van asentando el proyecto Pereza, y lo están haciendo entre un público generalista preferentemente agradecido y femenino. Son escuchados igual por seguidores del rock and roll en español, a los que les suministran una aceptable tensión de larga tradición en grupos hispanos y argentinos (sobre todo), como a los que prefieren historias inofensivas de ansiedades de primera juventud.
Mantienen el equilibrio entre ambos mundos sacándole rentabilidad a la comercialidad de una tradición de canciones optimistas, animosas y bien ‘aguitarradas’ que deben tanto a nombres como Los Ronaldos como a los míticos Tequila. Un palo que suele ser muy rentable, pero durante un muy corto plazo de tiempo, el que hay entre la adolescencia y los ventipocos. De todo había en su concierto, desde puberes enardecidas defendiendo el espacio en primera línea a codazos, las que los querían tocar como fuese y fotografiar con su móviles hasta agotar la batería, sus hermanos mayores bailoteando el ratonero ritmo del grupo, más de un padre con sus hijas, y hasta algún ojeador profesional conociendo el paño para las galas de este verano en nuestros pueblos.
La pareja, aumentada a cuarteto e incluso a quinteto cuando el técnico de sonido hace también voces, se muestra con inequívoca pose rocanrolera, estampa afilada y camisetas de los Ramones. Apoyados por un segundo guitarra que parece un clon de Ian Hunter, suenan muy bien ensamblados con esas guitarras ‘estonianas’ que remiten al grupo de Alejo, Julián y Ariel, y con esa musicalidad y floridos coros tan propios del rock and roll porteño. Burbujeantes e inquietos como cola de lagartija se apoyan algo en la machaconería glam en algún tema, incluso añaden toques de ritmos electrónicos, quizás para que descanse el batería que se tiró casi una hora sin parar a tiempos rápidos. Tienen también su set acústico como dios manda a mayor gloria del goloso timbre de sus cantantes y enfilan el final acelerando de nuevo. Todo correcto, asimilado, asimilable y perfectamente facturado.
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