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Texto: Juanma Cantos.
Foto: Sitoh Ortega.
Un espacio abierto al encuentro de culturas, diversión didáctica y enriquecimiento multidisciplinar son sólo alguno de los aspectos más destacados de EtnoSur. La excelente organización, la sensación de que todo marcha sobre ruedas y la posibilidad de asistir, gratuitamente, a decenas de actividades distintas, -nuevo circo, exposiciones, foro de debate, talleres...- todas ellas más que interesantes y liberadoras del mundanal stress, identifican al festival alcalaíno y lo elevan a un escalón superior sobre el resto de festivales de nuestra tierra.
Centrándonos en lo musical, EtnoSur apostó esta vez por la presencia de un gran nombre, Joe Zawinul. Ver al austriaco acompañado en el escenario por otro grande, Arto de la Armenian Navy Band, dos amigos que se reencontraban en Alcalá la Real, observar la emoción que ambos sintieron sobre el escenario, conscientes de la grave enfermedad que padece armenio,
constituyó, como fin de festival, un momento que los presentes tardarán en olvidar y que valió por todo un EtnoSur.
Mercan Dedé y el hipnótico trance de su delbiche, la fiesta de Palo Q'Sea, la magia de los israelíes Sheva y los conciertos de música tradicional en la Fortaleza de La Mota... una gozada para los sentidos.
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