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Texto
y fotos: Juan Jesús García.
Bill Evans, Randy Brecker y Ronnie Curver: la unión hace mucha más fuerza
El festival de Jazz de Almuñécar tuvo en la noche del domingo una de las actuaciones más esperadas por los jazzistas. Con The Soulbop Band no había medias tintas ni eclecticismo sonoro: era jazz de alto voltaje. Cualquiera de los tres solistas de la formación tiene una larga vida propia dentro del jazz: Bill Evans, Randy Brecker o Ronnie Cuber se reunían para esta gira en la que la unión de fuerzas hace más fuerza aún.
El sexteto ofreció un concierto terriblemente rítmico y hasta bailable, con un frontal tres metales en fondo en continuas carreras a cual más vigoroso en sus retos. Se repartieron el temario a partes iguales e invitando al ubicuo pianista Dave Kikoski a participar en el reparto con un blues rapidísimo. Los amigos del jazz puro tuvieron una auténtico festín en su versión más musculosa, ya que tanto Evans como Brecker ofrecieron lo mejor de cada casa, que en el caso del segundo era dejar sus habituales experimentos con el saxo sintetizado y entrar en una dinámica menos efectista y mucho más virtuosística.
Al no tener nada grabado esta formación la mayoría de los temas estaban contenidos en los recuentes discos de los titulares: el '34 N-Lex' por parte del trompetista y 'Big Fun' del saxofonista.
Aún siendo domingo el público volvió a agotar el papel en la taquilla de entrada, requiriendo al final los protagonistas en una larga cola para firmar autógrafos y fotografiarse con ellos, algo inaudito en un cualquier otro festival del mundo pero que en Almuñécar, por la magia de su entorno, se produce todas las noches sin ningún tipo de divismo.
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