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Texto
y fotos: Juan Jesús García.
Dr. Exlosion: música tocada, saltos y cánticos
El regreso de Dr. Explosión a los escenarios es una de las mejores noticias (con la vuelta de Los Del Tonos) en lo que va de año. Los asturianos siempre han sido un grupo estimulante y de los que contagian tanto su saludable higiene mental como su profundo conocimiento de la historia del rock and roll clásico: esto...¿quién es capaz aquí de versionar sin enrojecer a Luis Aguilé o Andrés Pajares?
Los asturianos han remodelado el trío en sus dos tercios, que es como decir que son un grupo nuevo sino fuera porque Jorge Muñoz es el único licenciado en explosiones por la facultad de Gijón. A su lado, en una formación de sonido crudo y mucho más garajera que la de antes aparece un batería recordable de su paso por Los Bujes y un bajista (con un ¡Burns del 62!) cuya cara con pelo... sí efectivamente, es Juan, el hermano de Jorge de Los Ilegales. Los tres facturan un moldeable sonido prepunk que oscila desde el beat al surf pasando por todas las facetas sixties del rock and roll.

Dr Explosión no es un grupo que se quede solo en eso en, haberse oído varias veces los volúmenes del Nuggets con aprovechamiento alto, es que además son excelentes músicos, notables cantantes y perfectos armonizadores de sonidos de época, sean coplas suyas o de las múltiples adaptaciones que salpican sus repertorio (lo de Plastic Bertrand con el 'surf taliban' no tiene nombre) como el 'Let´s go to the beach' de Larry and the Loafers o la traducción que hacen del 'Eres feo chaval', digna de Los Salvajes, el grupo español más parecido a Dr Explosión de los últimos cuarenta años.
Sin desarrollos innecesarios el trío se aplica sobre piezas de apenas dos minutos (riifs y estribillos a toda velocidad) ametrallando al personal con una treintena de proyectiles en apenas una hora. Siguen con su numerito de sube y baja, con el uniforme de combate (tabla de clausura ahora en vez de cuadros escoceses) y las Converse aportando un poco de color visual al conjunto, que del otro no hay nada más fresco, dicharachero y colorista que escucharlos y dejarse llevar, primero, dejarse mover, después, y agitarse al final en un frenesí irreprimible. El mismo que llevó al agente nº 246 de la policía municipal de Gijón a denunciarlos por hacer ruido con "música grabada, saltos y cánticos' en su vivienda, y de paso regalarles el título de su nuevo disco.
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