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Texto
y fotos: Juan Jesús García.
Freak XXI: el futuro está aquí.
El tiempo pasa por todos y lo importante es reinventarse para sobrevivir. Aquellos miembros de Ktulu que se escindieron para seguir adelante, han pasado de un futuro negro como la boca de un alien, gravidez y sofisticación ósea como una pesadilla dibujada por Giger, a un planteamiento ciber mutante lejos de la nave de la que partieron y enfilando la galaxia electroritmo.
El regreso de Freak XXI a la actividad, ha coincidido aquí con la neo-apertura de la sala Planta Baja para albergarlos. Es de suponer que como el veterano espacio también corra la misma suerte otro más antiguo incluso y que ha sido clausurado por las mismas nueces y sin tanto ruido, como es el Eshavira. Los catalanes han cambiado incluso de presencia estética para esta nueva era en su música que señala 're-cycled'. Los patrones electrónicos se han hecho más presentes en ellos, aunque en directo el pasado metálico sigue mandando en el quinteto y las guitarras roban protagonismo a las secuencias rítmicas, que en la grabación sugieren incluso un cambio de vida más radical.

El futuro, para este grupo que empezó a experimentar con el tenebrismo industrial en pasadas épocas, pasa por el sonido frío de las maquinas bajo control, de los patrones hiperrítmicos y martilleantes aparentemente libres de todo control pero sometidos rigurosamente por el trabajo exacto de uno-dos guitarristas y una base de ritmo que devuelve una brizna de humanidad al cybersonido de estos mutantes catalanes. Es difícil saber si el siglo en el que estamos será el de los freaks reciclados moviéndose a ritmos maquinales, pero si Hendrix y los Doors era lo que oían los pilotos en el Vietnam, y AC-DC la banda sonora de la guerra del Golfo, sonidos como los de Freak XXI le ponen a uno en una situación de trance automático francamente peligroso. ¡Que Dios nos coja confesados!
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