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Autor: Ernesto Martínez
Una actuación brillante, magistral, protagonizó
el bajista Marcus Miller en el primer Festival de Jazz de
Santander.
Durante dos horas y media de concierto, escoltado por una banda más que competente, Marcus Miller
(Nueva York, 1960) exhibió su virtuosismo al bajo y
ofreció una generosa ración de su exquisita fusión de jazz
en vertientes funk y soul.
La Marcus Miller Band llegó a Santander rodada, y se notó. Casi al término de una gira por Estados Unidos
y Europa, y con más de 30 conciertos en mes y medio, el
grupo sonó perfectamente engrasado, compacto, a tren,
superando incluso la deficiente acústica de la sala.
En el grupo sobresalieron Michael "Patches" Stewart, trompetista de lujo, Dean
Brown, enérgico guitarrista, y Poogie Bell, batería con
dominio de los tiempos, junto Roger Byam, saxofonista
elegante, y Leroy "Scooter Taylor", teclista
versátil.
Marcus Miller tocó buena parte de las composiciones recogidas en su último disco
"M2" (2001), repasó canciones anteriores y no
se olvidó del homenaje al mito, el trompetista Miles
Davis, con quien Miller trabajó en media docena de discos:
Fue en el primer bis de la noche, con una versión
apabullante, de casi media hora de duración, de
"Tutu", corte que daba título al disco
compuesto, interpretado y producido por Miller para
lucimiento de Miles Davis en 1986.
Miller dejó amplios espacios a sus músicos, entró con ellos en interesantes diálogos rítmicos y
melódicos, y mostró su impresionante dominio técnico, con
su insuperable slap (golpeo de cuerdas con el pulgar) en
su bajo Fender del 77. También deleitó al auditorio en un
par de temas tocando el saxo y el clarinete. Dos horas y
media de recital sin apenas descansos, y dirigiéndose al
público sólo para dar las gracias por los aplausos y
presentar a los miembros del grupo.
Marcus Miller no necesita demostrar nada (se calcula que hasta la fecha ha colaborado en unas 400
grabaciones de casi 200 artistas diferentes) pero su
entrega en escena le acredita como un músico sincero,
comprometido, que muestra su arte sin trampa y que siempre
parece querer dar un paso más en la búsqueda de nuevos
sonidos.
Broche de oro con la Marcus Miller Band al primer Festival de Jazz de
Santander.
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