|

Textos y fotos: Consorcio
Sierra Sur de Jaén
En la impresionante fortaleza de La Mota se ubicó, apoyado por atalayas, no sólo uno de los más complejos sistemas ofensivos y defensivos de Al-Andalus, sino también una modélica ciudad musulmana con alcazaba, zona residencial y área comercial, completada con un recinto exterior. La mezquita mayor se hallaba situada en el centro de la fortaleza y en sus inmediaciones se situaban las dos plazas más importantes de la medina: la alta y la baja. La alcazaba alcanzó su mayor esplendor en el siglo XIII, coincidiendo con el periodo nazarí.
El castillo lo empezó a construir el rey granadino Betiz Aben Habuz para defenderse del de Baeza, que dominaba el castillo de Locubín. En el 889 fue protagonista en una de las rebeliones muladíes contra Córdoba. Era el último gran baluarte defensivo antes de acceder a Granada desde Jaén y Córdoba y, según cuenta la leyenda, el propio rey Alhamar mostró su estima por la fortaleza cuando replicó a Fernando III: "pídeme, señor, cualquier ciudad o fortaleza pero no Alcalá que es hija de mi corazón". En su seno se dieron cita renombrados historiadores, poetas y músicos. No cabe duda de que la fortaleza fue un objetivo estratégico clave tanto para musulmanes como para cristianos. Alfonso XI la hizo capitular definitivamente en 1341. Los Reyes Católicos, que la utilizaron como residencia en vísperas de la conquista de Granada, declararon a Alcalá la Real "ciudad muy noble y muy leal, llave, guardia y defendimiento de los Reyes de Castilla". Durante siglos fue centro de otras poblaciones de Jaén y de Córdoba y ejerció el control sobre las tierras y los productos de una próspera agricultura.
En la fortaleza de La Mota podemos distinguir tres recintos fortificados. El central corresponde a la amplia meseta de tres hectáreas que corona el escarpado cerro de La Mota, que sería la ciudad propiamente dicha. En su interior, ocupando un espolón en el extremo noreste, se levantaba el Alcázar, con su fabulosa Torre del Homenaje, como último bastión defensivo. Finalmente la ladera sureste de La Mota está rodeada por otro recinto, de mayor amplitud.
De este último quedan pocos restos. La muralla circundaba una amplia zona de suave pendiente, desde los 990 metros hasta los escarpes rocosos de la cima del cerro, a 1.020 metros. Esta zona era el Arrabal Viejo o Arrabal de Santo Domingo. A lo largo del tiempo sufrió numerosas reparaciones y transformaciones. Su primer trazado fue realizado en torno a los siglos XI y XII, pero entre los siglos XIII y XIV tanto la muralla como las torres fueron revestidas con gruesos muros de mampostería.
Su trazado parte de la torre albarrana que alberga la Puerta de las Lanzas y, adaptándose a las irregularidades del terreno, desciende hasta alcanzar un pequeño postigo; se conservan algunos tramos de muralla y alguna que otra torre, embutidas en viviendas. A partir del postigo, y en pésimo estado de conservación, continúa adaptándose a las irregularidades del terreno en dirección sur; estaba interrumpida por varias puertas y torres, en su mayoría desaparecidas (Puerta del Cambrón o de Granada, Torre de las Especierías, Puerta del Aire). Luego el lienzo ascendía hasta chocar con la Torre de la Cárcel, perteneciente ya al recinto superior. En este tramo ascendente se localizaba la Puerta del Zayde. En este primer recinto de muralla, en el año 1492, los vecinos solicitaron la apertura de una nueva puerta, que pasó a denominarse del Arrabal. Dentro de este recinto las viviendas y otros edificios se disponían en terrazas. En el extremo norte estaba el Pósito o Alhorí Bajo. Así mismo, en la zona más elevada hay numerosas cuevas naturales que fueron utilizadas como zonas de almacenaje, como lagares, etc., e incluso un pasadizo subterráneo que comunica con la Torre del Homenaje.
El Arrabal Viejo comunicaba con el recinto superior a través de dos caminos. Uno llevaba a la Puerta de la Imagen a través de calles en rampa que serpenteando hacían más cómoda la subida. El segundo, más directo, comunicaba con la alcazaba a través de una calle que partiendo de la Puerta del Zayde ascendía hasta llegar a la Torre de la Cárcel. A partir de este punto, la calle se cubría con una bóveda de cañón y tras recorrer unos 60 metros se llegaba hasta la Torre del Adarve y a la Plaza Alta; a este tramo abovedado se le denomina el Cañuto.

El segundo recinto abarca la totalidad de la cumbre amesetada de La Mota. El acceso a su interior se podía efectuar a través de varias puertas. Dos de ellas, la de Santiago, en el extremo noroeste, y la de San Bartolomé, en el lienzo suroeste, eran accesos secundarios. El principal estaba formado por un camino embutido entre murallas, que ascendía desde el noroeste. Por este se entra a través de una primera puerta, de la que apenas quedan restos, y que estaba defendida y controlada por las torres del Homenaje y Mocha del Alcázar. El siguiente tramo estaba defendido por dos torres albarranas, que alojaban respectivamente la Puerta de las Lanzas, muy modificada en el siglo XVI, y la Puerta de la Imagen. Esta última, llamada así porque presenta una hornacina donde estuvo la imagen de la Virgen, era una de las más importantes. Construida en mampostería, presenta doble arcada, la primera de ellas con arco de medio punto apuntado, mientras que el segundo es de herradura. El espacio entre ambos se cubre por una bóveda apuntada de gran altura. Esta puerta tendría unas funciones y un simbolismo muy similares a los de la Puerta de la Justicia de la Alhambra de Granada.
A la izquierda de esta puerta hay otra que comunica el camino fortificado con el Arrabal Viejo. El último tramo del camino hacia la cumbre de La Mota estaba protegido por otros dos conjuntos: la Torre del Trabuquete o del Pendón que cubría a la Puerta de la Plaza, y por último la Puerta del Peso de la Harina, con arco de herradura apuntado y vistas hacia Sierra Nevada, y situada bajo la Torre del Gabán; de ninguna de ellas quedan restos antiguos ya que han sido reedificadas en los trabajos de restauración. Tras atravesar la última puerta se entra en la Plaza Alta.
De la última puerta partirían los lienzos de muralla que rodeaban la cima. A lo largo del tiempo han sido muy modificados y en gran parte destruidos. Originalmente serían de tapial, aunque luego se revistieron o sustituyeron por lienzos de mampostería. Estaban dotados de torres circulares y cuadradas, entre las que habría que destacar la ya mencionada Torre de la Cárcel, una gran torre albarrana, que alberga tres salas abovedadas en su interior. Fue construida entre los siglos XIV y XV, quizá aprovechando los restos de una antigua torre islámica muy destruida, ya que ocupa un importante punto estratégico dentro de la fortificación al defender varias de las puertas de acceso.
En las recientes excavaciones arqueológicas efectuadas en el interior de este recinto, se han identificado gran cantidad de estructuras de almacenaje de época romana que pudieron ser utilizadas como aljibes o silos en época islámica. Este es el caso de los ubicados en torno a la Abadía, y que en las fuentes escritas se denominan como el Alhorí Alto. Pero los edificios de distintas épocas que debieron existir, fueron destruidos por la intensa ocupación de esta zona entre los siglos XIV y XVII.
Por otro lado, frente al costado meridional de la iglesia, y muy cerca del arco de la puerta de entrada a la Plaza, existió hasta 1582, un conjunto de torres que habían formado parte del alcázar-palacio de los Sa'id.
Finalmente el último recinto, el Alcázar, se ubicaba en la zona más elevada del interior de la alcazaba, ocupando el extremo noreste. Se define como un recinto triangular, formado por tres torres, citadas en las fuentes como Torre del Homenaje, la más importante y mejor conservada, la de la Campana o de la Vela, con cúpula octogonal sobre una sala cuadrada, y la Torre Mocha. La Torre del Homenaje alberga en la actualidad una sala de exposiciones con una importante colección de arqueología en la que destacan una lápida musulmana de época califal y otra en alabastro de época nazarita. Todo el conjunto del alcázar está muy restaurado y modificado. A su interior se accedía a través de una puerta en recodo situada bajo la Torre del Homenaje, que a pesar de las sucesivas restauraciones, aún mantiene elementos de su pasado islámico, como son las arquerías de su puerta, constituida por arcos de herradura doble siendo los superiores apuntados. Esta estructura constructiva es muy similar a las de la Puerta de las Pesas o de la Monaita de las murallas de Granada, datadas a finales del siglo XI.
Toda esta estructura defensiva se completaba con una serie de atalayas o torres vigías distribuidas por el territorio en lugares elevados, y cuya misión era la de avisar, mediante señales de humo y de hogueras, de la presencia del enemigo.
La Fortaleza de La Mota fue declarada Conjunto Histórico y Monumento Nacional en 1931.
|