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Textos: Paco Salas / Departamento de
Promoción y Turismo del
Ayuntamiento de Alcalá la Real
/ Consorcio Sierra Sur de Jaén.
Fotos:
Consorcio Sierra Sur de
Jaén / Diputación de Jaén.
Mapa: Ayuntamiento de Alcalá la
Real.
Las
aldeas.
Si Alcalá la Real tiene muchas
cosas curiosas, una de ellas es
la cantidad de aldeas que la
rodean. Nada menos que
dieciséis:
Caserías De San Isidro
Charilla
Ermita Nueva
Fuente Alamo
Las Grajeras
Hortichuela
Mures
La Pedriza
Peñas De Majalcorón
La Rábita
Ribera Alta
Ribera Baja
San José De La Rábita
Santa Ana
Venta De Agramaderos
Villalobos
Un rosario de aldeas
distribuidas armoniosamente, en
torno al corazón del municipio,
imprimen carácter al terruño.
El campo alcalaíno está en
manos de pequeños propietarios
que viven en su explotación o
muy cerca de ella, en las aldeas
o cortijadas, y los pujareros,
que residen en la urbe.
En Alcalá, artesanos y
comerciantes de oficio,
suministran servicios y enseres
al campo, el sustento.
El emplazamiento del casco
histórico de Alcalá la Real
está determinado por las
laderas de los cerros de La Mota
y Las Cruces. Los Llanos coronan
a este último sembrado de
chaparros. Los Tajos dan nombre
al escarpe rocoso que mira hacia
Charilla, de buenas vides y en
el que encontramos especies
silvestres peculiares de la
zona: el zumaque, cornicabras,
zarzas y helechos.
Los tomillos y pastos de
Rompezapatos, el Marroquín y la
Martina cobijan la Hoya de
Charilla, enclave de encinares y
quejigos. Tierra de buenos
quesos como Ermita Nueva, con el
Menchón para cazar y descansar.
A orillas del velillos, los
molinos y aserraderos de las
Riberas, Alta y Baja. Mures de
colinas suaves y espíritu
inquieto. El agua de la fuente
del Rey, recreo de los
alcalaínos. Santa Ana
desafiante y próspera.
Villalobos de fértiles llanuras
y La Pedriza, cantera de la
ciudad.
El venero del guadalcotón riega
la Mata, postrada ante la
Camuña. La zona más cálida:
Las Caserías, San José, La
Rábita y Las Grajeras, al
abrigo de la Sierra de San
Pedro.
Fuente Álamo antaño balneario,
La Venta de Agramaderos, posada
de transhumantes, las Peñas de
Majalcorón, de singular belleza
y la Hortichuela, nacimiento de
la Fuente La Negra.

Los
ríos.
¿Qué sería de esta tierra, o
de cualquier otra, sin el agua?
Una ruina, claro. Así que os
acercaremos a los ríos de la
Sierra Sur, para que sepáis
donde refrescaros y pacer
tranquilamente.
La Sierra Sur está surcada por
numerosos ríos. Dos de los
principales son el Víboras y el
San Juan, que encajan a
Alcaudete en un corsé de
huertas, del que deriva su
antiguo nombre árabe.
El río San Juan nace a cuatro
kilómetros de Castillo de
Locubín, en uno de los parajes
más atractivos del municipio.
La surgencia ha sido
acondicionada con varias pozas y
una pequeña cascada y es muy
frecuentada en cuanto llega el
buen tiempo. El río forma una
bonita vega, intensamente
cultivada a su paso por Castillo
de Locubín y Ventas del
Carrizal.
El río Víboras nace con el
nombre de río Grande en las
proximidades de Valdepeñas de
Jaén. Sus todavía impetuosas
aguas han labrado en el paraje
conocido como la Junta de los
Ríos, un hermoso cañón donde
se encadenan rápidos, pozas,
cascadas y cerradas. Aguas
abajo, ya en el municipio de
Fuensanta, se asienta a su vera
un frondoso bosque de ribera,
con álamos, fresnos, sauces y
mimbreras. Tras salvar la presa
que lo remansa en Las Casillas,
el Víboras para bajo la antigua
línea del ferrocarril del
Aceite, reconvertida en Vía
Verde, y abandona la comarca de
la Sierra Sur por la pedanía de
Noguerones.
Otro cauce de interés
paisajístico es el de río
Frío, que mana de las laderas
septentrionales de la Pandera,
en el municipio de Los Villares.
En sus márgenes se ha
acondicionado un área
recreativa bien equipada donde
disfrutar del paisaje y el aroma
serrano.
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