 Texto: Paco Salas Foto: Sitoh Ortega
Se viene diciendo insistentemente que Etnosur es otra cosa además de música, así que este año me estoy placeando por las otras cosas a ver si eso se corresponde con lo que nos cuentan. La primera impresión no pudo ser mejor, pues me dirigí a la biblioteca municipal que esta el un antiguo convento de capuchinos y me encontré con veinte mil dificultades para entrar. La primera, muy frecuente en mi (que soy alérgico a los escapularios) es que me había dejado la acreditación en el hotel, y claro con gente en la puerta que no podía entrar porque ya no cabía ni un alma, no estaba yo para tirar cohetes. Mientras esperaba un gesto magnánimo del que controlaba el acceso estuve cavilando y no me lo podía creer: a las cinco de la tarde y cayendo plomo en forma de calor, lo ultimo que me esperaba era un llenazo tan espectacular para una sesión de cuentos. Cuando pude entrar la sorpresa fue ya mayúscula: Jacqueline de Barros,uruguaya, de la tierra que bebe del Rio de los Pájaros Pintados, tenia ensimismadas a las cerca de 250 personas que abarrotaban la biblioteca municipal. Empiezo contando un cuento titulado "De mujer a mujer", siguió con una parodia del pequeño Aquiles, o mejor dicho del romance soterrado que tenia con Patroclo y acabo con un cuento del homenajeado este año por Etnosur Mario Benedetti titulado "Fidelidades", que narra la historia de "Ileana Márquez". Y es que a esta artista integral, que en la mitad de la narración te puede cantar exquisitos retazos de tangos o boleros, lo de contar le viene de familia , o sea que la culpa es del ADN: "porque en mi familia todos cuentan: las abuelas, mis padres, mi hermana, mis tíos y el fantasma de la negra Berta. Es una cuestion de honor, que se remonta a los tiempos en que el bisabuelo gaucho tomaba mate a la sombra del perejil". Y un honor ha sido para todas las personas asistentes a este acto poder ver, escuchar y disfrutar de esta gran narradora que hace del genero del cuento una autentica obra de arte.
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