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Texto: Juanma Cantos.
Fotos: Sitoh Ortega.
Terminó EtnoSur, con el regusto agridulce que nos dejan -además de las comidas y bebidas del "Pipiripao"- todo lo vivido y el tiempo que tenemos que esperar para volver a vivirlo.
A pesar de lo desgastado de los cuerpos por tres días intensísimos de actividades que, los que
nunca nos queremos perder una, hemos devorado a
cachos y degustando cada uno de los segundos, sabiendo que
estas oportunidades no han de ser desperdiciadas, aún quedaba espíritu y ganas para echarse a cuestas una tercera jornada que, visto como transcurrió, resultó tan o más completa que las anteriores.
Tras una mañana reposada en la que continuaron los talleres y en la que tuvimos la primera toma de contacto con "Ttukunak", la tarde comenzó
con un reconstructor cafelito en el "Casablanca", local señero donde los haya, acostumbrado a organizar actividades culturales de todo tipo. En la superior de las dos plantas de la cafetería, se exponían veinticinco carteles que, bajo el tema común de la inmigración, realizaron alumnos de 5º curso de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla. Es fantástico observar cómo un tema tan complejo y tan espinoso como la inmigración es tratado con tanta creatividad. Los diseñadores han sabido reflejar, en imágenes de pequeño tamaño, aspectos muy diversos del fenómeno migratorio, tratados con diferentes enfoques y técnicas, y que sintetizaban, en un sólo lema, el ideal de convivencia y respeto que embebe a EtnoSur en su conjunto.
Un paseo por los Álamos, y, entre sueño y timbales, cientos de jóvenes hacían frente al calor del domingo, animados por espontáneos malabaristas y músicos que actuaban en plena calle, pasando la gorra ante la atenta mirada de los ancianos del lugar. Nuevamente, y en circunstancias imprevistas como ésta, el visitante puede darse cuenta de que EtnoSur es algo más. El "momento EtnoSur" une diferentes perspectivas vitales y a personas de diversas edades con una facilidad pasmosa.
Todo estaba preparado en el Palacio Abacial para el foro sobre corresponsales de guerra, pero hubo tiempo para recargar el arsenal de copias de trípticos promocionales de BuscaMusica.org -gracias a Juan y a la gente de prensa de EtnoSur por su fotocopiadora, y por todo el apoyo, claro está- ya que los que repartimos la noche anterior se acabaron rápidamente -hasta en cosas tan sencillas como ésta los asistentes al EtnoSur se muestran entusiastas-.
Una visita a la tienda de regalos del Palacio, llena de adornos artesanales y enciclopedias y libros sobre Alcalá la Real, una firma en el libro de visitas colocado en la tienda para agradecer, nuevamente, la hospitalidad de los alcalaínos, y nos encaminamos hacia el foro.
Se podía palpar una expectación intensa ante la presencia de tres periodistas curtidos, enormemente profesionales y, por lo que se puede deducir de sus palabras, con una
envidiable amplitud de miras, tan escasa
en nuestros días. Rosa María Calaf, de Televisión Española, Ramón Lobo, del Diario El País y Fran Sevilla, de Radio Nacional de España, premio "Víctor de la Serna", fueron presentados al público por la también periodista Pilar Mariscal, de Canal Sur.
Abrió el debate la corresponsal de TVE, quien puso marco al tema en cuestión, el trabajo de los periodistas en los conflictos armados. Señaló que lo importante del foro era el diálogo, el intercambio de opiniones y el debate -una vez más, el espíritu de EtnoSur presente-, para iniciar su exposición con aspectos clave del periodismo actual. Remarcó que los periodistas no son héroes, al menos no deben serlo, sino luchadores de la verdad que han de evitar que la información se convierta en espectáculo, algo que, según sus palabras, sí es heroico, debido a que la competitividad desmedida entre diferentes medios de comunicación empuja a la imprudencia, arrojando a los periodistas a la superficialidad y a la anécdota,
sin dejar tiempo a la profundidad en la información y
a su relación con el contexto de cada situación.
Según Calaf, se ha de evitar frivolizar la información y confundir el éxito periodístico con la excelencia informativa.
La televisión y su poder de desinformación, la potente influencia de la CNN en el resto de los medios, el uso de los periodistas como simples medios propagandísticos por parte de los países
en conflicto y otros temas de interés centraron su intervención. Rosa María Calaf aprovechó para contar varias
anécdotas -reveladoras de que la información en televisión se está convirtiendo en un
circo- como la aparición de periodistas en crónicas televisivas ataviados con chalecos antibalas, cuando el frente de combate está a más de trescientos kilómetros, o el uso de velos por mujeres periodistas, cuando no es necesario en los lugares en los que la cámara las está mostrando.
En la Fortaleza de la Mota, las gemelas Sara y Maika dieron toda una lección de un instrumento tan peculiar como complejo como es la "txalaparta". Las "Ttukunak" ofrecieron un espectáculo en el que la plasticidad del instrumento euskaldún, compuesto por tablas de infinitas sonoridades, golpeadas con destreza por las chicas, se unió a una puesta en escena que, desarrollada en un lugar en el que,
por su belleza, todo es propicio
para el lucimiento, les llevó a encaramarse a la "Torre Mocha", entre las miradas de asombro de las decenas de personas que llenaban el patio de armas de la fortaleza. La imagen de las hermanas improvisando sonoridades en la madera, con el único fondo de un cielo azul en el que se intuía la puesta de sol, quedará en la retina de muchos de nosotros.
Ya en el "Pipiripao", tuvo lugar un espectáculo único, que unió a doce compañías musicales, circenses y teatrales en una representación, el "Cabaretno". No me resisto a copiar literalmente la información que la organización repartió entre los presentes para explicar lo que iban a ver: "La propuesta del Cabaretno 2002 es la de introducir al público en asistente a este tipo de eventos, el concepto de nuevo circo como género integrador de diferentes artes y disciplinas que por su realización han hecho posible el encuentro de diferentes culturas. En el cabaret se reflejarán varias de las disciplinas artísticas que conforman el género del nuevo circo y la relación, conectándose con el concepto de nomadismo que ha hecho posible que diferentes culturas y pueblos (el circo chino, la música gitana o romaní, el circo ruso, Brasil, Francia, Cuba, la cultura flamenca, etc...) se hayan fusionado, influenciado y encontrado, formando una nueva disciplina, adaptada a los nuevos tiempos.
Haremos incidencia en las diferencias con el concepto tradicional de circo con animales y el nuevo circo, y en la importancia de éste como elemento pedagógico y educativo, tanto para niños como para mayores. Todo esto integrado en el contexto de un festival de músicas del mundo en el que el dinamismo correrá a cargo de los presentadores, con el fin de que los distintos tipos de públicos puedan verse identificados". Pues eso, una "pasada". Actuaron "Circunstancias", un número de malabares con sombreros, a ritmo de jazz, Manolo Carambolas, mimo y jugador de billar, malabarista y equilibrista procedente de Málaga, "Just A Gigolo", macarra y deslenguado monociclista malagueño, "Boni", quien puso en escena un número de mazas espectacular, "Circasú", tramoyistas mimos cordobeses, "Rolabola Circo", quienes ya estuvieron presentes el viernes y que llevaron a cabo un número de comba, "Raulez", madrileño malabarista a ritmo de tango, "La Familia Ramírez", equilibristas y cómicos barceloneses, el sutil malabarista argentino residente en Barcelona "Don Leandro Mendoza", "Los Fakires Locos" y su espectacular fuego, el grupo musical de jazz, funk y blues "The Honky Tonk Dixielanders" y los presentadores Monty y Susana, a.k.a. "Hupo".
En pleno "Cabaretno" comenzó a sonar la música de "L'Ham de Foc". El grupo de Mara Aranda trajo hasta EtnoSur el lado más tradicional, complejo y refinado de la música folk.
Magestuoso, en una palabra, el concierto de los valencianos. Instrumentos poco vistos en festivales tipo EtnoSur
-que va un pasito más allá de
la tradición- como la trompa marina, la tampura y la zanfona pusieron el contrapunto a la luminosa voz de Mara para llevar a buen puerto influencias andalusí y magrebíes, de las que escapaba un aire oriental y ensoñador.
En el escenario "Sur", las brasileñas "Mawaca", que actuaban por primera vez en nuestro país, demostraron que no existe tanta distancia, ni en lo musical ni en lo humano, entre África y Brasil. Las melodías corales, engrandecidas por el documentado puzzle de diferentes culturas, se entremezclaban, a la vez con brío y dulzura, con instrumentos como el violoncello, la zanfona o el djembe, haciendo que la músical tradicional sonase más actual que nunca.
Muy cerca de allí, la muestra de ONGs congregaba a un personal deseoso de informarse de las actividades de las asociaciones y organizaciones presentes. Mari Ángeles, en su stand de la "Asamblea de Cooperación Por la Paz", observaba cómo varios etnofanáticos depositaban monedas sobre un cartel que, en el suelo, pedía colaboración para reparar las ambulancias palestinas, los miembros del "Comité Ciudadano Antisida" -gracia a raudales- repartían preservativos, los sindicatos CC.OO. y UGT informaban sobre sus políticas sociales, la "Red Ciudadana Por La Abolición de la Deuda Externa" proyectaba un vídeo documental y promocionaba su escuela de verano, el "Movimiento Por La Paz, El Desarme y La Libertad" vendía compactos de "Mistura", un sensacional recopilatorio de músicas del mundo destinado a colaborar con países en vías de desarrollo, "Jaén Acoge" pedía la colaboración de sus paisanos para echar una mano ante los problemas que encuentran los inmigrantes, "Greenpeace" y su defensa del entorno natural, "Decco Internacional" y su servicio de apoyo en la lengua española para extranjeros, "Amnistía Internacional" denunciando salvajadas que algunos gobiernos hacen a sus ciudadanos, el "Foro Social de Jaén", informando sobre la Consulta Social Europea (2002-2004) y sobre la "Conferencia Sobre la Deuda Externa de Porto Alegre", la "Tienda de la Solidaridad" y su comercio justo de café y otros productos... Un hervidero de ideas, propuestas, denuncias, colaboración, participación...
Se sentía en el ambiente que EtnoSur se encaminaba hacia el fin, por este año, cundo subieron al escenario "Etno" unos "Orishas" menos raperos y más latinos que de costumbre. Los cubanos demostraron a los presentes el porqué de su éxito, fundamentado en una propuesta innovadora y sincera que, a pesar de estar todo el día en la MTV, escapa aún de la comercialidad.
La guinda, del tamaño de una enorme tarta en la que caben los miles de etnofanáticos que resistían al cansancio, una tarta elaborada con "raggamuffin" mestizo, rumba ecléctica y mucha, mucha diversión, la puso "Macaco". ¡Qué final! Batucada entre el público y un "hasta pronto" de lujo para un EtnoSur que volverá, con más fuerza, el próximo verano.
¡¡¡Nos vemos en EtnoSur 2mil3!!!!!
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