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Texto:
Paco Salas.
Fotos: Sitoh Ortega.
Como la noche del viernes había venido tanta gente (para que os hagáis una idea, había como los días grandes de Etnosur, que suelen ser los sábados), la organización estaba inquieta de lo que se le podía venir encima, la noche del sábado. Y no andaban despistados, pues fue la noche grande de todos los etnosures anteriores, pero ojo, esta gente lo tiene todo bien amarrado, y a pesar del bullicio intensísimo, la cosa se
desarrolló con una naturalidad asombrosa. Dicen los entendidos en contar gente, que entre el escenario Etno, el Sur, el zoco de los artesanos y la zona de papeo (que aquí se llama Piripipao), podía haber entre 12.000 y 14.000 personas, que se dice muy pronto. Claro que si hubiese dado el
número, el extinto Pío Cabanillas, habría dicho 12
ó 14 personas, más o menos.
Por lo que respecta a la cosa musical, rompieron el fuego los madrileños de La Isla de Linga, que se encuentra situada a 15 kilómetros de Madrid, en los mares de Cantoblanco, parajes conocidos con el nombre de Facultad de Filosofía y Letras. En una de las afamadas fiestas de San Canuto, fue cuando tocaron estos elementos por primera vez. Ha pasado el tiempo y han ido conformando una banda potente cuya pretensión principal es la de divertirse ellos y divertir a la gente. Y eso es lo que hicieron en Etnosur, la noche del sábado.
A continuación, cambio de escenario, del Etno al Sur, para presenciar la actuación de los "Temple of Sound", que vinieron sin los pakistaníes Rizwam Muazzam Qwaali, por los problemas que os podéis imaginar de salidas del país, visados.
Con la gente caliente de la actuación del Combo Linga, empezaron a dar cera estos británicos que en el 93 conocieron la legendaria voz de Nusrat Fateh Ali Khan y no la olvidaron jamás. Esta intensa, gozosa y sobrecogedora experiencia, les llevó a interesarse por el sufismo, que es el código espiritual de esta banda moderna y llena de ritmo e intensidad. Ya no cabía un alma en el recinto y ellos se explayaron con la gente.
Mañana os ofreceremos una entrevista con el grupo, para que os quedéis con la copla.
Pero el clímax de la noche lo pusieron "Zuco 103", que es un grupo que surge del encuentro de tres personalidades distintas: Sefan Kruger
(batería holandés de formación heterodoxa), otro Sefan, en este caso de apellido Schmid
(teclista alemán que procede de la esfera
jazzística de Munich y de Ámsterdam-ciudad), y Lilian Vieira (cantante brasileña de voz sugestiva, sensual y difícil, como mandan los
cánones brasileños).
Pues bien, estos tres personajes unieron sus fuerzas musicales, para realizar una serie de canciones para el grupo holandés Sfeq; se entusiasmaron con el resultado y montaron su propio sarao con el resultado de Zuco 103.
Anoche, sin lugar a dudas fueron el pelotazo musical, y a lo grande. Una propuesta moderna, que mezcla la bosanova, la samba, el
drum'n'bass, el hip-hop, el funky e incluso el dub, para hacer un directo absolutamente inolvidable.
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