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Dossier
informativo:
Dos grandes concursos nacionales (Valencia Sona 00 y Lagarto Rock 99) ganados con contundencia, un ep (MOVE, Mayo 00) que rompe las previsiones de ventas. Sorprendiendo a público y crítica con sólo 4 canciones en el mercado. CULTURA PROBASE ha adquirido un buen currículum en sólo año y medio.
Ahora viene la avalancha: dos trabajos, uno detrás de otro, y los dos con una calidad y personalidad inigualables.
CULTURA PROBASE versus Dj SUV "remix FLYING TO NOWHERE": 19 de MARZO del 2.001 Tenemos ante nosotros la fusión entre los sonidos y melodías de CULTURA PROBASE y los ritmos inimitables de los RONI SIZE and THE REPRAZENT. El dj SUV escuchó de casualidad la canción FLYING TO NOWHERE en Londres y se obsesionó con la idea de hacer una versión de este tema de los andaluces. En unos meses todo se arregló para que Dj SUV dispusiera de la canción por pistas y realizar su versión. El resultado son dos versiones de FLYING TO NOWHERE actuales preparadas para las pistas de baile. CULTURA PROBASE versus Dj SUV está editado en dos formatos: ep en cd con tres temas (las dos versiones y la original del grupo) y en vinilo (especial djs) para resquebrajarse las piernas bailando en las discotecas.
RITUALS CULTURA PROBASE 12 de Abril de 2.001 Posiblemente uno de los discos más originales que ha surgido en las últimas décadas en el panorama musical español. Dos meses de grabación en Vigo de la mano del productor PABLO IGLESIAS (Lagartija Nick, Killer Barbies, Kabuto jr...), han dado como resultado un disco superactual, que sale fuera de todas las pautas fijadas en la música española. Masterizado en NEW YORK (ha encantado en la ciudad de los rascacielos), el disco suena a internacional.
RITUALS es un disco lleno de buen gusto con un sonido, insistimos, "actual" además de personal, atractivo, nuevo... Sin más, CULTURA PROBASE y su disco RITUALS es la inyección de contemporaneidad que el panorama español necesitaba.
Decir Cultura Probase es una manera muy elegante de evitar la palabra "adrenalina". En cualquier diccionario de sinónimos que se vanaglorie de ser completo debajo del sustantivo "demolición" debería aparecer el nombre del grupo. Rozaría lo que le pasó a Lázaro cuando Jesús tuvo el detalle de detenerse ante su sepulcro y dedicarle unos minutos que alguien asistiera a un concierto de Cultura Probase y no empezara a moverse como si tuviera una pulga recorriéndole la espalda.
Su tarjeta de visita enseña su filiación por la música bailable, el drum'n'bass y las secuencias, aunque por si alguien tiene dudas de su pertenencia al rock descarnado suelen dejar claro su amor por la pulsión rockera encofrando sus canciones de toneladas de distorsión y riffs depredadores que atacan las vísceras. Logran así el privilegio de obtener algo al alcance de muy pocos grupos. Que en la tercera o cuarta canción de sus discos uno esté exhausto como si hubiera subido las escaleras de un rascacielos de ciento veinte pisos.
Los Cultura Probase han colonizado una tierra de nadie entre la electrónica encauzada con mesura, la vanguardia sin pretensiones de epatar, el hard core con melodía y los guiños de raigambre arábiga perfumados de aromas mediterráneos que lo colorean todo. Las programaciones y la base tradicional del rock granjean una amistad tan profunda que parece como si se hubieran pinchado en el dedo y hubiesen sellado con sangre su bien soldada relación.
Esta voluntad miscelánea les hace ser únicos, expugnar los oídos más tapiados por la ortodoxia, no tener rival en la escena nacional. Poseen sonido propio, marca de fábrica, sello personal y la inconfundible voz de Cristina V. B. que podría romper con su garganta un cristal a veinte metros de distancia. Se les identifica a la legua, cada nueva criatura que publican nos remite inmediatamente a ellos, los críticos los descubren a la primera y sin embargo necesitan una vez más inventarse palabras para definir una música blindada a las etiquetas rotundas. Es muy fácil. Escuchándolos te salen alas en la espalda y disfrutas del milagro de echar a volar sin necesidad de moverte del sitio.
Quizá por poseer una certeza tan irrompible jamás cometería la temeridad de poner alguno de sus discos en el coche. Las multas por exceso de velocidad son demasiado sangrantes. Aman el riesgo y les encanta experimentar llevando la música al quirófano, tumbándola en la camilla y poniéndose los guantes de cirujano para sacarla de allí con una salud de envidiable hierro.
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